La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha dicho este martes que, con el calendario pactado para el cierre de las nucleares, han intentado que su desmantelamiento se haga en condiciones de seguridad y “evitar el espectáculo de Garoña”.

Ribera, durante un desayuno informativo de Europa Press, ha indicado que es verdad que ha habido “un ligero desplazamiento hacia arriba” de las fechas de cierre que se planteaba el PSOE en su programa electoral, que era que se cerraran entre 2024 y 2028.

Ahora el cierre ordenado tendrá lugar entre 2025 y 2035, ha dicho Ribera, que ha recordado que la energía nuclear es un porcentaje importante del sistema eléctrico español.

Ha indicado que el PSOE se planteó la necesidad de ir abandonando la energía nuclear y sustituirla por otras energías más seguras y limpias y, cuando llegó al Gobierno, cumplía el plazo para solicitar la prórroga del permiso de explotación de dos centrales y “los titulares de las plantas debían plantearse qué hacían”.

Ribera ha dicho que el Gobierno lo que ha pretendido es clarificar y ver las previsiones en el tiempo que está por venir, asegurando que el desmantelamiento se haga “en condiciones de seguridad nuclear, financiera y de funcionamiento”.

Teresa Ribera ha añadido que lo que había que evitar es el que ha denominado el “espectáculo de Garoña” -la central burgalesa que cerró sin que hubiera nada previsto al no ponerse de acuerdo las dos empresas propietarias-.

Ha indicado que ese “espectáculo” no lo quiere nadie, ni siquiera las empresas que participaron en aquel momento.

La ministra ha manifestado que todos tienen “mochilas” y no una página en blanco, sino que en el sistema energético español hay nucleares, plantas de carbón, termosolares, parques fotovoltaicos y eólicos, ciclos combinados de gas “a punta pala”, algo que es una ventaja para ir ordenando la salida y transición de tecnologías “sin que se ponga en riesgo el suministro”.

Respecto a los residuos nucleares, ha indicado que encargó a los responsables de la empresa pública que los gestiona, Enresa, que presentarán un borrador del proyecto del nuevo plan antes de verano y espera que en junio esté listo.

Preguntada si el PSOE llevará en su programa electoral la subida del impuesto al diésel que figuraba en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) que no fueron aprobados, ha señalado que será la presidenta del partido, Cristina Narbona, quien lo dé a conocer este domingo con el programa electoral.

Respecto a qué espera del nuevo presidente de Endesa, Juan Sánchez-Calero, ha manifestado que confía en que esa compañía, que aspira a seguir desempeñando un papel fundamental en la economía española, tendrá claro, entre otras cosas, las prioridades y apuestas que exige la transición energética.

En cuanto a las acusaciones de italianización y la vuelta a la españolidad que exigen los sindicatos de Endesa, la ministra ha respondido que en las relaciones con las empresas la obligación del Gobierno es mantener un diálogo “serio y permanente respecto a cómo se ven las cosas”, pero “afortunadamente” no hay una economía planificada en que se imponga a las empresas “dónde tienen que destinar cada uno de sus euros”.

Ha añadido que en los próximos años se vivirán movimientos corporativos importantes en el sector de la energía en Europa y, como sector sistémico que es, será importante que haya cierta capacidad de anticipación en el caso de aquellas empresas que tienen actividades reguladas y haya garantías de reinversión para el buen funcionamiento del sistema.

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