La coordinadora general de Podemos Andalucía y líder de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, ha denunciado a la presidenta de Vox Madrid, Rocío Monasterio, por protagonizar el pasado 4 de noviembre en Sevilla un acto de campaña junto al centro de menores extranjeros no acompañados en el barrio de la Macarena.

La Fiscalía de Sevilla ya ha incoado diligencias de investigación tras la denuncia de Teresa Rodríguez y estudia si los hechos pudieran constituir un delito de odio, ya que las declaraciones de Monasterio pueden suponer «una incitación directa a la violencia contra los menores de dicho centro» y «una clara incitación al odio».

Desde que se produjera aquel acto de Vox en Sevilla, además de que los vecinos y la Consejería de Igualdad han desmentido la inseguridad en la zona denunciada públicamente por Vox, diversas administraciones y organizaciones han salido al paso en defensa de estos menores. Así lo han hecho tanto el Defensor del Pueblo Andaluz como el estatal, y entidades defensoras de la infancia y el Consejo General de la Abogacía Española.

Rodríguez, tras la convocatoria de prensa de Monasterio, lanzó un contundente alegato esa misma noche en un acto de Unidas Podemos en Pino Montano: «No se puede tener más cobardía que el que se enfrenta a un niño que vive solo, no puede haber más crueldad. Le decimos a Monasterio y a Vox que saquen sus manos de encima de nuestros niños y nuestras niñas. Que se metan con gente de su tamaño».

La líder de Podemos en Andalucía también dirigió ese mismo martes 5 una queja al Defensor del Menor y Defensor del Pueblo de Andalucía en la que acusaba a la Junta de no haber desarrollado «ninguna actuación» para «evitar el acto y garantizar los derechos de dichos menores».

Las manifestaciones de Monasterio, en las que llegó a hablar incluso de «manadas de menas», fueron «especialmente contrarias al derecho a la libre formación de la personalidad de los menores, consagrado en el artículo 10 de la Constitución Española». En la denuncia se indicaba que «la exposición pública del lugar en el que están alojadas estas personas menores de edad supone, per se, un perjuicio grave a su tratamiento social y pone en peligro su correcta socialización, promoviendo el rechazo del entorno en el que se sitúan».

«Las frases pronunciadas por Doña Rocío Monasterio San Martín tienen un claro contenido racista y xenófobo siendo el único motivo que los menores son extranjeros. Es decir se trata de una cuestión racial. Presentan a los menores y a la inmigración como un problema vinculado a la delincuencia y, especialmente, atribuyen a dichos menores acogidos en dicho centro un incremento de la delincuencia en la zona de Sevilla en la que se ubica. Incluso se le relacionan con robos con violencia, lesiones e incluso violaciones, y todo ello en la puerta de su domicilio. Al presentarlos como origen de hechos de suma gravedad provoca rechazo en su contexto habitacional, creando odio y dañando gravemente sus posibilidades de adecuado desarrollo personal», rezaba la denuncia interpuesta por Rodríguez.

La líder de Podemos en Andalucía solicitaba a la Fiscalía que «se tomen las medidas necesarias para el cese de las acciones y de los delitos que violentan la seguridad de los menores referidos, investigue y denuncie, derivando a los órganos policiales especializados y judiciales competentes si corresponde, a los instigadores y participantes de las mismas, y en particular a Rocío Monasterio San Martín, así  como se ponga todas las medidas a su alcance para que cesen y no se repitan los hechos denunciados». Pide, además, que se practiquen las diligencias pertinentes para la comprobación de los hechos denunciados y la responsabilidad de su autora por la comisión de delitos de odio castigados en el artículo 510 del Código Penal u otros que pudieran haberse producido.

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