Según los últimos informes de la Policía Nacional de Filipinas, Davao se sitúa a la cabeza en Filipinas como la localidad con mayor número de casos de asaltos sexuales, con un total de 42 incidentes de ese tipo en el segundo trimestre de 2018.

Parece que el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, el aumento de los casos de violaciones y asaltos sexuales en Davao se debe a que la ciudad de la que fue alcalde durante más de dos décadas tiene “muchas mujeres bonitas“.

Dicen que se están produciendo muchas violaciones en Davao. Si hay muchas mujeres bonitas, habrá muchas violaciones“, señaló el mandatario en un acto oficial en la ciudad de Mandaue, en el centro de Filipinas. Por lo visto, para Davao, que se viole mujeres en su país es culpa de ellas, por su belleza. Las menos agraciadas están a salvo, por lo que se desprende de sus palabras.

El presidente filipino es un mujeriego confeso y famoso por sus discursos fuera de tono con comentarios misóginos, sexistas y despectivos hacia las mujeres. “Entre ellas estaba esta misionera australiana… Y cuando vi su rostro, pensé: ‘Mierda. Qué lástima’. La violaron, puestos en fila. Fue terrible que la violaran. Era tan hermosa… ¡El alcalde debió ser el primero!”, llegó a decir Duterte sobre el ataque sexual y asesinato de la misionera Jacqueline Hamil.

Otro caso  sonado fue cuando a principios de junio forzó el beso en los labios a una mujer en un acto público con la comunidad filipina de Seúl, lo que desató numerosas críticas e incluso manifestaciones en las calles de colectivos de mujeres.

Su hija Sara, alcaldesa de Davao desde 2016 y sobre la que el presidente filipino no ha hecho ninguna crítica, es a quien algunos senadores y congresistas promueven como candidata para sustituir a su padre al frente del gobierno del país.

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