En un nuevo debate para prorrogar el estado de alarma otros 15 días más, la tensión se ha vuelto a apoderar del Congreso de los Diputados. Abascal recordaba al líder de Izquierda Unida, Julio Anguita, que fallecía el pasado sábado de una parada cardiaca.

“Me alegro de que hayan podido despedir al señor Anguita en sus últimos momentos, igual que me enfurece que cientos de miles de nuestros compatriotas no hayan podido acompañar a sus familiares y amigos en su funeral”, afirmaba el líder del partido de ultra derecha.

Gabriel Rufián hacía su intervención arremetiendo contra la derecha: “Está la derecha muy nerviosa esta mañana. La bancada parece la calle Núñez de Balboa. Ustedes han utilizado a los muertos. Incluso han utilizado a alguno de sus familiares para atacar el entierro de Julio Anguita. Tienen suerte de que no esté aquí para responderles. Lo único que puedo decirles es que se laven la boca antes de hablar de Julio Anguita”.

Además, el político catalán también se ha pronunciado sobre las manifestaciones contra el Gobierno en los barrios ricos de Madrid: «Se queja de que Marlaska le envíe a la policía. Rece para que no le mande inspectores de Hacienda porque se dispersaría esa gente que hace ruido con la cubertería de plata» le replicaba a Abascal irónicamente.

En su intervención también le ha pedido al presidente de Vox, Santiago Abascal, que aprenda a pronunciar el apellido de Oriol Junqueras. «Usted dice Jonqueras. Es Junqueras, Jun-Junqueras, no es difícil. Junqueras», ha explicado. «Si yo a usted no le digo Blas Piñar, le digo Abascal; seguro que usted puede decir Junqueras, seguro», ha continuado.

Además refiriéndose al comentario de Abascal de que la formación de extrema derecha es una recién llegada ha comentado: «Dice que Vox es nuevo, no lo dudo, pero yo iba al cole y usted ya estaba cobrando del PP. Así que usted nuevo pues no es», ha comentado.

Rufián ha asegurado que el PSOE ha elegido «sacrificar a ERC a cambio de los votos de Ciudadanos» y ha advertido del riesgo de «llevarse por delante espíritu de la investidura». Ha acusado al Ejecutivo de «jugar al chantaje». «Hoy aquí estamos literalmente llevándonos por delante, quizá de forma irremediable, el espíritu de investidura…Ciudadanos se puede vestir de derecha moderada un rato, pero la señora Arrimadas no es Merkel, es Cospedal», señaló.