Un tribunal militar ruso condenó a siete antifascistas y anarquistas a entre 6 y 18 años de prisión en el caso de “La Red”, por, supuestamente, planear una rebelión armada y una toma violenta del poder, según el Servicio Federal de Seguridad (FSB).

El caso, rodeado de polémica y acusaciones de tortura contra el servicio de inteligencia ruso, ha movilizado a las organizaciones de derechos civiles, que lo consideran fabricado. Los siete jóvenes, de entre 23 y 30 años, estaban acusados de crear una organización y planear futuros ataques en varias partes de Rusia para derrocar al Gobierno.

Según la defensa y las organizaciones de derechos humanos, los investigadores no han presentado evidencias de nada de ello durante el juicio; tampoco de cómo y cuándo iban a producirse esos ataques “contra el orden constitucional”, para “desestabilizar la situación del país”. Otras organizaciones y miembros de la oposición creen que los hombres han sido perseguidos por su activismo político.

Los acusados aseguran que firmaron la confesión tras ser torturados mediante descargas eléctricas, palizas y amenazas de violación. Además, los activistas de izquierdas insisten en que la organización La Red no existe y que los “ejercicios de entrenamiento para el combate” de los que habla la investigación son en realidad juegos de airsoft.

Entre el material que maneja la acusación hay un ejemplar de Capital de Karl Marx, un manual de capacitación de pequeñas empresas, un libro de texto de las fuerzas especiales del servicio de inteligencia militar rusa (GRU) y varias publicaciones anarquistas.

Uno de los acusados denunció asimismo la manipulación de archivos supuestamente hallados en ordenadores de los antifascistas cuando ya estaban en la cárcel como un “documento constitutivo de la comunidad terrorista interregional”.

El veredicto ha sido recibido este lunes en el tribunal de Penza con gritos de “vergüenza” y “libertad para los presos políticos” en apoyo a los condenados.