Isidoro Moreno
Catedrático emérito de Antropología Miembro del colectivo Asamblea de Andalucía

¿Sabe el propio Sánchez qué pretende con la celebración, este viernes, de un Consejo de Ministros en Barcelona, en un edificio que se blindará como un bunker protegido por más de mil miembros de los cuerpos de seguridad del Estado y por los Mossos? Hace un tiempo, él manifestó que el objetivo principal era demostrar que «el Estado está en Cataluña y que el Gobierno tiene un proyecto para Cataluña como lo tiene para el resto de territorios del país». Nadie conoce ese proyecto, si es que existe, pero lo que reflejará, a nivel planetario, es que para reunirse allí y «protegerse» de las protestas el gobierno del Reino de España tendrá que acorazarse.

Si el presidente del gobierno fuera todavía Rajoy -y más aún si lo fuera ya Casado o Rivera- no habría duda sobre el objetivo: realizar lo que dos millones de catalanes consideran, sin duda alguna, una provocación, que coincide, además, con el anuncio del Tribunal Supremo de que se reserva para sí toda la causa contra los acusados de «rebelión» y con la huelga de hambre de varios de estos. Una provocación que va a tener una fuerte contestación en la calle, la cual, incluso si sus convocantes la quisieran pacífica, va a generar esta vez -o mucho me equivoco- incidentes más o menos violentos. Los cuales serían la excusa buscada para aplicar un 155 «duro», como exige el triunvirato de la derecha dura y ultranacionalista española (PP, Cs y Vox) e incluso dirigentes y exdirigentes de esa otra derecha, más suave en las formas y también nacionalista española, que es el PSOE (al que no sé por qué incluso analistas respetables siguen incluyendo en la izquierda (!¡).

Francamente, no creo que Sánchez esté buscando una coartada para hacer él lo que exige la derecha «dura». Sería hacerse el harakiri político. ¿Qué busca entonces? ¿Solo una foto con el president Torra para demostrar que él es dialogante? Como los incidentes, o en todo caso las movilizaciones en Barcelona y otras partes de Catalunya, darán la vuelta al mundo, la lectura será que el gobierno del Reino de España es incapaz de reunirse allí con «normalidad». Lo que le debilitará políticamente y dará alas a quienes, en su propio partido -Susana Díaz y sus padrinos entre ellos, pero también los presidentes de Aragón, Castilla-La Mancha y otros- quieren volver a cerrar filas con el mal denominado «bloque constitucionalista» (porque es constitucionalista solo en lo de la España «una e indivisible» pero claramente anticonstitucional respecto a los derechos y libertades que la propia Constitución proclama).

¡Qué pedazo de asesores debe tener Sánchez! Sin duda deben ser de la escuela de Tezanos, el flamante director del CIS que daba a Vox en sus encuestas solo un diputado en las elecciones andaluzas. ¡En manos de quienes estamos…! ¿Y qué dice a todo esto el antes tan locuaz Iglesias? ¿Qué piensa sobre esta aventura insensata en tierras catalanas?

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