La exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría ha alertado este jueves en León del estado de «debilidad» por el que pasa el sistema democrático, y ha remarcado que «son ya doce años de pérdida paulatina de calidad democrática en el mundo».

Sáenz de Santamaría ha protagonizado esta tarde el segundo debate del ciclo ‘Cuarenta años de Constitución Española. Cuarenta años de Universidad de León (ULe)’, que se ha celebrado en el Aula Magna San Isidoro del Edificio El Albéitar.

En este marco la exvicepresidenta ha pronunciado la ponencia titulada ’40 años de cambios en España: riesgos actuales’ en la que ha hecho un repaso de la actualidad.

La exvicepresidenta ha advertido de que desde el año 2007 «se observa un deterioro institucional de las democracias grave que, aunque desigual, también afecta a las más asentadas y que más protegen los derechos de los ciudadanos».

«Algunas democracias han empezado a zozobrar en sitios donde nunca se había cuestionado el modelo y se pensaba que estaba absolutamente consolidado», ha apuntado.

Al respecto, ha incidido en que «el populismo que está más preocupado por el ser que el hacer, que da soluciones muy sencillas a problemas muy difíciles que nunca va a ejecutar, ha conseguido enganchar con bastante gente que considera que la política no les da respuestas».

«Es entonces cuando nos encontramos sitios donde hay procesos electorales, supuestamente democráticos, pero que no son democracias, sino más bien dictaduras votadas, y sitios en los que se observa un retroceso de los derechos y libertades fundamentales», ha apuntado.

Según Sáenz de Santamaría, es una situación que «hay que tomarse muy en serio», y ha remarcado que este nuevo escenario político ha llevado a la «fragmentación».

«Los gobiernos y las instituciones en general se enfrentan a una serie de cuestiones que hace veinte años no existía porque vivimos un momento de absoluta fragmentación lo cual provoca que en el mismo espacio haya muchos partidos», ha reflexionado.

Además, ha subrayado que cuando hay muchos partidos, hay también una tendencia a la «diferenciación» que «no es más que justificar la existencia de cada uno respecto a las otras formaciones que comparten espacio político».

«Resultado de todo ello es que se encarece el consenso porque al final la diferencia es el plus que aporta cada uno en la carrera electoral», ha opinado.

Otra cuestión que a su juicio abona el populismo y lleva a la insatisfacción política es que los parlamentos y los gobiernos siguen atendiendo a los tiempos de la política, que son «lentos y requieren debates y trámites» ante un mundo que reclama soluciones inmediatas.

«Gestionar con esos tiempos las nuevas necesidades es muy difícil, y lo que ocurre ahora es que prima es el decreto-ley: primero legislas y luego corriges porque te piden soluciones debido a que ese es el ritmo del mundo», ha zanjado.

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