Florent Marcellesi
Eurodiputado de EQUO en el grupo Verdes/ALE


Acción. La juventud que toma las calles de toda España y Europa por el clima no quiere aplausos, sino acción. Como dice la activista climática Greta Thunberg, “dejen de decir que somos la esperanza porque no es verdad, solo habrá esperanza cuando ustedes empiecen a actuar”.

De hecho, este mismo martes, Greta Thunberg volvió a dejar sus clases para darnos una lección magistral en la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo. Delante los eurodiputados y eurodiputadas reprochó, por ejemplo, que se hayan celebrado tres cumbres extraordinarias del Consejo Europeo por el Brexit y ninguna por el cambio climático cuando es algo mucho más grave y urgente. “La casa está en llamas y hacen como si nada. Prometen hacerlo mejor que hasta ahora, pero lo que necesitamos no es hacerlo mejor, sino hacer todo lo posible” nos recordó.

Tiene toda la razón. Es el momento de actuar y de estar a la altura de la emergencia climática. Por eso, desde el grupo Verdes/ALE del Parlamento Europeo proponemos un Green New Deal que nos permita llevar a cabo una transición ecológica justa, rápida y ambiciosa a una economía de cero emisiones netas y 100% renovable. Para cumplir con el Acuerdo Climático de París y las peticiones de los científicos climáticos internacionales, debemos lograrlo mucho antes de 2050 y elevar ya el nivel de ambición climática de la UE para reducir un 60% nuestras emisiones de gases de efecto invernadero antes de 2030.

Para conseguirlo, proponemos 10 acciones políticas concretas:

  1. Dejar de subvencionar el cambio climático. Cada año, la economía fósil disfruta de al menos 55.000 millones de euros en forma de subvenciones públicas en Europa. El dinero de quienes pagan impuestos tiene que invertirse en la transición ecológica de nuestra economía (transporte sostenible, energías renovables, ahorro energético, eficiencia en el uso de recursos y energía, agroecología).
  2. Asegurar que todas las inversiones en la UE tienen en cuenta la dimensión climática, para que cada euro invertido en el futuro sirva a proyectos realmente sostenibles en lugar de quedar atrapados en actividades que dañan el clima y el medio ambiente.
  3. Ponerle un precio justo al carbono. Revisando el sistema de comercio de emisiones, las tasas al carbono y las importaciones, asegurando que los mayores contaminadores como la aviación, el transporte marítimo, las grandes energéticas y las grandes industrias empiecen a pagar la parte que les corresponde en la lucha contra el cambio climático. Esto generaría 28.000 millones de euros al año en ingresos.
  4. Garantizar la justicia fiscal, para que la carga económica pase de la ciudadanía a los contaminadores. Combatir la evasión de impuestos corporativos e individuales de forma más contundente evitaría que la ciudadanía y los sectores sostenibles tengan que hacer esfuerzos adicionales. Además, hay que asegurar que cada euro proveniente fiscalidad verde se invierte realmente en la transición ecológica justa.
  5. Apoyar una transición justa que no deje a nadie atrás y mitigar los costes económicos y sociales que pueda suponer el abandono de la economía fósil. Los ingresos procedentes de esta política de precios del carbono deben utilizarse para apoyar a las regiones, comunidades, trabajadores (formación, capacitación) y ciudadanos más vulnerables para que puedan ser parte de la transición. Las políticas climáticas deben contemplar también la perspectiva de género y el impacto diferencial del cambio climático sobre hombres y mujeres.
  6. Impulsar una movilidad sostenible: menos aviones, más trenes. Hacer de los trenes una verdadera alternativa de movilidad en Europa. Para ello, es necesario acabar con la exención fiscal del queroseno e introducir el IVA también en los vuelos. Utilizar los ingresos para hacer que los trenes sean más asequibles, más frecuentes, mejor conectados y más eficientes, incluida la revitalización de los trenes nocturnos y la construcción de conexiones regionales en toda la UE. Desplazar el transporte de mercancías de la carretera al ferrocarril y al agua. Una planificación urbana sostenible que ponga a las personas en el centro, que priorice el transporte público, compartido y eléctrico, así como la movilidad blanda: bicicletas, peatones, etc.
  7. Hacer a los ciudadanos partícipes de la revolución energética. Invertir masivamente en el despliegue de energías renovables y soluciones de eficiencia energética, para alcanzar el 100% de energías renovables, al tiempo que eliminamos gradualmente la energía nuclear, el carbón y otros combustibles fósiles. Abordar la pobreza energética y permitir que la ciudadanía y las comunidades produzcan, consuman, almacenen, vendan y compartan su propia energía. Un gran plan de construcción sostenible para que todos los edificios actuales pasen a ser de «energía casi nula» lo antes posible. Mejorar la eficiencia en el consumo de energía en un 3% anual.
  8. Desarrollar un modelo agroalimentario sostenible. Poner fin a la agricultura y ganadería industriales, promover una Europa libre de pesticidas y reducir significativamente la cantidad de ganado. Detener la importación de cultivos responsables de la deforestación masiva (aceite de palma, soja). Cultivar más cultivos de proteínas vegetales en la UE. Apoyar grandes programas de reforestación a nivel nacional e internacional. Restaurar los suelos y preservar los humedales como sumideros de carbono. Más espacios verdes en las ciudades para mejorar la vida urbana y, al mismo tiempo, garantizar una mejor adaptación al cambio climático.
  9. Apostar por la eficiencia de los recursos y por la economía circular. Reducir el consumo de materia prima principal y aumentar la eficiencia de los recursos, pasando de una economía del usar y tirar a una economía totalmente circular y con suficiencia de recursos para 2050. Prohibir la obsolescencia programada, adoptar normas de ecodiseño, aumentar la durabilidad, la reutilización y la reparabilidad de los productos, incluido el derecho a la reparación.
  10. Poner el poder económico mundial de la UE al servicio de la acción climática mundial. Revisar todos los acuerdos comerciales futuros y actuales de la UE sean compatibles con el Acuerdo Climático de París mediante disposiciones obligatorias, de modo que no socaven los objetivos climáticos, sino que contribuyan positivamente a la solidaridad mundial y a la justicia climática.

EQUO y los Verdes Europeos tenemos claras las acciones climáticas que debemos impulsar y la voluntad política para hacerlo. Estamos preparadas para afrontar la emergencia climática con inteligencia, valentía y determinación tal y como piden miles de jóvenes en las calles de España y Europa. Pero como también dijo Greta Thunberg este martes en la Eurocámara: “la mayoría de jóvenes impactadas por el cambio climático no podremos votar, por eso estamos en la calle. Escuchadnos y votad por nosotras, votad por el futuro de la humanidad”.

Hagámoslo. En las elecciones del próximo 26 de mayo, llenemos las urnas de papeletas verdes y logremos que España se sume también a la ola verde europea que ya está en marcha.

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Florent Marcellesi es portavoz de EQUO en el Parlamento Europeo desde mayo de 2014, eurodiputado desde octubre de 2016 con esta formación. en el Grupo Verdes/ALE y vicepresidente del European Forum for Renewable Energy Sources. Además de una formación como ingeniero de Caminos (Lyón, Francia) y urbanista (Instituto de Ciencias Políticas de París), es también especialista en cooperación internacional (UPV-EHU, Bilbao). Activista ecologista, miembro del think tank Ecopolítica, del Foro de Transiciones y de la revista Ecología política así como promotor del manifiesto Última Llamada, es autor entre otros títulos de ¿Qué Europa queremos? (Icaria, 2014), Transición ecológica de la economía. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cómo? (Fundación Manu Robles, 2013) Adiós al crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible. (El Viejo Topo, 2013), Cooperación al posdesarrollo. Bases teóricas para la transformación ecológica de la cooperación al desarrollo (Bakeaz, 2012).

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