En tres días, los ataques aéreos israelíes mataron a 11 civiles en Franja de Gaza, ocho de ellos niños. Las autoridades israelíes admitieron que una evaluación errónea condujo al ataque que mató a nueve integrantes de la familia de Salwa: sus padres, sus hermanos, su tía, su tío y sus primos.

Salwa se encuentra hora ingresada en el Hospital Dar Al Salam en el sur de Franja de Gaza por sus lesiones: fracturas abiertas en su pie derecho y lesiones en los tejidos blandos.

“Algunos días son mejores que otros,” explica Rania Samour, asesora de Médicos sin Forteras y encargada de brindar apoyo psicosocial en el hospital. “Hay días en los que Salwa simplemente rompe a llorar y no para de pedir que la dejen ver a su familia. Otros días es más reactiva, sonríe y platica conmigo”.

La familia de Salwa solía vivir en choza construida con láminas de metal corrugado, a unos 15 kilómetros al sur de la ciudad de Gaza, donde criaban ganado. Ahora no queda nada de sus hogares.

«Mi madre es profesora de inglés», explica Salwa con las pocas palabras en inglés que sabe. «Cuando sea mayor, quiero ser maestra como ella, pero quiero enseñar árabe».

«Es solo una niña y tiene que aceptar que su casa fue destruida y sus padres están muertos», dice Rania. “Tiene recuerdos de la noche en que su familia fue asesinada y su vida fue destruida. Recuerda que su hermana mayor la arrastró fuera de los escombros, pasando por el espeso humo. No podía caminar debido a una herida en su pie; estaba sufriendo. Su padre estaba vivo, al lado del cadáver de su madre. Salwa recuerda que él resultó herido mientras imploraba a los rescatistas que cuidaran a sus hijos».

“Tenía que decirle la verdad; tenía que protegerla de otro trauma”, explica Rania, con una expresión seria en su rostro. “Cuando le dije a Salwa que su padre estaba muerto, la estaba abrazando. Podía sentir sus latidos. Desearía poder traer de vuelta a su familia; es lo único que quiere».

Salwa tiene un largo proceso por delante, recuperará la funcionalidad de su pie. No obstante, Rania está preocupada por el futuro de la niña. “Posiblemente volverá a caminar, pero la cicatriz la acompañará por el resto de su vida, al igual que el trauma psicológico de su tremenda pérdida. ¿Quién se ocupará de su salud, de su educación? «, se pregunta.

«Ha sido una semana difícil para mi corazón. Veo a Salwa en su cama y no puedo dejar de imaginarme como una niña o a mis propios hijos en esta situación. Vivir en la Franja de Gaza es como vivir un trauma perpetuo. Nuestras vidas están continuamente en juego y tenemos que acostumbrarnos a eso”.

2000 civiles muertos en 10 años

Casi 2.000 civiles han muerto en los últimos 10 años durante las operaciones militares del ejército israelí en Franja de Gaza según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), mientras que en el mismo periodo, 18 civiles israelíes han sido asesinados por cohetes o fuego de mortero de Franja de Gaza, según la organización B’Tselem.

Después de cada escalada militar, cuando una tregua finalmente prevalece y las bombas dejan de caer, los restos de la violencia persisten. Permanecen entre las familias que lloran a sus muertos, entre casas y vidas en ruinas, y entre personas como Rania que, a pesar de todo, continúan su trabajo para aliviar esta carga.


Fuente: Médicos sin Fronteras