El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha hecho hoy un llamamiento a la concentración en el PSOE de «todo el voto» ante «el riesgo real» de que «las tres derechas», PP, Ciudadanos y Vox, sumen una mayoría parlamentaria en las próximas elecciones generales.

En un acto celebrado esta tarde en una bodega de Jerez de la Frontera (Cádiz), en el que también ha estado acompañado por la líder del PSOE andaluz, Susana Díaz, y por el ministro del Interior y cabeza de lista de los socialistas por la provincia de Cádiz, Fernando Grande-Marlaska, Sánchez ha pedido concentrar «toda la confianza» en el PSOE porque es «el único partido que puede hacer sumar más» que «la derecha y sus tres siglas».

El secretario general del PSOE ha dicho que, más que el auge de la «ultraderecha» que «nunca va a ganar elecciones» en España, lo que le preocupa es ver «cómo se radicaliza el PP y Ciudadanos» y que estos partidos «abracen sin rubor» los argumentos de Vox, incluso «poniendo en cuestión» consensos asentados en la sociedad.

Sánchez también ha lamentado que estos partidos quieran dar al PSOE «clases de constitucionalismo» cuando «se les olvida» el artículo 113 de la Constitución que regula las mociones de censura como la que se hizo al expresidente del PP Mariano Rajoy.

Ha defendido que su gobierno ha sido constitucional. «No ha sido ilegítimo ni se le puede llamar golpista», ha aseverado, para destacar que el PSOE ha estado «siempre» en la «defensa de la Constitución, del estado de autonomías, de la integridad territorial y de la convivencia».

Sánchez ha afirmado que el independentismo catalán y la derecha «saben» que la independencia de Cataluña «no se va a producir».

«El problema no es la independencia, es la convivencia y eso se resuelve dialogando dentro de la Constitución. Eso es lo que defiende el PSOE», ha apuntado.

Sánchez ha puesto en valor también las medidas sociales que ha sacado adelante su gobierno en estos diez meses y ha subrayado que «todo» se ha hecho «con los mismos presupuestos de Mariano Rajoy», lo que evidencia que «con los mismos mimbres, las prioridades pueden ser completamente distintas» y que «otra forma de hacer política social es posible».

Ha criticado que acusen a su gobierno de instrumentalizar las instituciones públicas con los decretos sociales quienes las instrumentalizaron para evitar investigaciones de corrupción al PP o espiar a adversarios políticos junto a un grupo «muy reducido» de «policías corruptos».

Ha asegurado que su gobierno ha «extirpado» esa «trama» y que «aquellos policías» que participaron de ella «van a pagar con todas sus consecuencias» lo que hicieron.

También subrayado que durante estos meses «ha habido muchas mentiras», como la que advertía que la subida del salario mínimo interprofesional a 900 euros iba a tener impacto negativo en la creación de empleo cuando los últimos datos de afiliación a la Seguridad Social han apreciado un aumento.

Ha afirmado que el PSOE puede «cuadrar las cuentas y hacer cosas en beneficio de la gente».

Sánchez se ha comprometido a «erradicar la pobreza infantil», que afecta a dos millones de niños españoles, si gana las próximas elecciones, a incluir la salud bucodental en el sistema público, a hacer un nuevo estatuto de los trabajadores que «acabe con la precariedad que impuso el anterior gobierno» y a derogar la ley mordaza.

También se ha comprometido a reconocer el derecho a la eutanasia, porque «la dignidad» afecta «tanto a la vida como al tránsito a la muerte» y ha confesado sentir «rabia» porque el «obstruccionismo» de la oposición parlamentaria haya impedido que España tenga ya esta legislación que protege «el buen morir».

En su intervención el ministro del Interior ha asegurado que su gobierno cumple con el acuerdo de equiparación salarial de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que, con el segundo tramo que «se va a pagar en abril», supondrá una subida de un 14,3% a los policías y del 17,3% a los guardias civiles.

Se ha referido a que el gobierno socialista no se hace «fotos» en las manifestaciones de los agentes por esta equiparación salarial, como el PP, durante cuyo gobierno se destruyeron 12.000 plazas de efectivos de ambos cuerpos.

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