En rueda de prensa al término de la cumbre europea en Bruselas, Sánchez ha subrayado que la polémica actual con respecto a la retirada de los lazos amarillos y esteladas de los edificios de la Generalitat en este tiempo electoral en el que las instituciones deben observar de forma rigurosa la neutralidad política viene a demostrar precisamente que Cataluña tiene un problema de convivencia.

Y es que, como ha señalado, «hay una parte de catalanes no menor, al menos la mitad, que no se considera llamado ni atraído ni identificado con una simbología que es partidaria y está asociada a movimientos políticos vinculados con el independentismo».

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