España, Francia y Alemania. Pedro Sánchez, Emmanuel Macron y Angela Merkel. Los líderes más representativos en estos momentos de cada familia política europea: la socialdemócrata, la liberal y la popular. Los tres, coordinados, han lanzado el mismo ultimátum a Nicolás Maduro: o convoca elecciones en ocho días, o están listos para reconocer a Juan Guaidó como el presidente interino para que las convoque él mismo.

Y, así, han roto el consenso de los 28.

La última posición de la Unión Europea fue expresada el miércoles por la noche, en tiempo récord, después de que Guaidó se autoproclamara presidente de Venezuela. Y lo que dijeron los 28 es que Maduro tenía que convocar elecciones, pero eludían reconocer a Guaidó presidente.

Esa posición apenas duró 48 horas. El ministro de Exteriores de Reino Unido ya dijo el jueves en Washington que su país estaba del lado de EEUU con la crisis venezolana –la Casa Blanca ya había anunciado 24 horas antes de la autoproclamación de Guaidó que la apoyaría–. Y el viernes la alta representante para la política exterior comunitaria, la italiana Federica Mogherini, se disponía a redactar otro comunicado. 

Pero, a diferencia del miércoles, esta vez no llegaba el consenso, entre aquellos, como España, que quería correr en el reconocimiento a Guaidó y otros, como Grecia o Austria, que apostaban por la diplomacia. Francia se descolgó con los ocho días para el ultimátum, y en eso parecía haber consenso. Con lo que no lo había era con qué hacer tras vencer ese plazo de ocho días. 

Ante ese bloqueo, España, Francia y Alemania han decidido salir públicamente con el ultimátum a Maduro, y eso que el presidente de Venezuela ya le dijo el viernes a Sánchez que si quiere elecciones “las convoque él”, y le recordó que Sánchez está en Moncloa gracias a una moción de censura y sin haber ganado las elecciones.

Mientras tanto, Mogherini sigue intentando consensuar un comunicado, que se espera en cualquier momento, y que difícilmente será tan duro como la posición expresada por Sánchez, Macron y el Gobierno de Merkel por parte de su portavoz Martina Fietz.

Hay quien piensa también que quizá no merezca la pena insistir en ese comunicado, en tanto que evidenciará la fractura de los 28 ante esta crisis, y también teniendo en cuenta que el próximo jueves se reúnen los ministros de Exteriores de la UE en una reunión en Bucarest –Rumanía es la presidenta de turno hasta junio–.

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