El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha subrayado este miércoles que ninguna sociedad «digna puede dar la espalda a las personas con discapacidad», ya que supondría su propia condena por renunciar a la aportación de quienes tienen el derecho a «mostrar su valía sin estigmas».

Lo ha hecho tras el encuentro que ha mantenido con representantes de personas con discapacidad «Las personas con discapacidad en la Agenda 2030» en el Palacio de la Moncloa, donde ha reconocido que aún queda «un gran recorrido por delante» para alcanzar la plena inclusión, pero que España está dispuesta a recorrerlo «siempre» al lado de este colectivo.

El jefe del Ejecutivo ha considerado que lo importante para llegar a ese momento es avanzar incluso con «pequeñas acciones», como el convenio que acaba de sellar con la Universidad Complutense y la Fundación ONCE para que los jóvenes con discapacidad realicen prácticas en La Moncloa.

Pero ha querido destacar sobre todo «la conquista del derecho al voto» por parte de cien mil personas con discapacidad intelectual, cuya voz «podrá escucharse» ya el próximo día 28 «donde procede en una democracia en elecciones, que es en las urnas».

Según Sánchez, que ha confiado que «en breve espacio de tiempo» puedan estar disponibles las papeletas en braille, éste ha sido «un paso trascendental» para la plena inclusión y de justicia «con quienes durante años han tenido que soportar una limitación profundamente injusta», lo que le convierte en uno de los grandes «actos de regeneración democrática» de la democracia.

«La discapacidad no puede ser un límite para nadie ni un pesado lastre que determine lo que un ser humano puede hacer o no en la vida», ha zanjado el presidente.

En este sentido, ha advertido de que si la sociedad «se rinde ante tal injusticia», no solo condenará a «millones de seres humanos», también se condenará a sí misma al renunciar al aporte de «quienes tienen el derecho a mostrar su valía sin estigmas, a quienes en definitiva superan barreras físicas y mentales que, sencillamente, deben dejar de existir».

«Consciente» de que la igualdad solo se ha alcanzado sobre el papel, el jefe del Gobierno ha apelado a la necesidad de que la Constitución evolucione «en consonancia con el espíritu de los tiempos» porque «no es aceptable» la actual redacción su artículo 49, que se refiere a las personas con discapacidad como «disminuidos».

También ha señalado la necesidad de avanzar en la reforma del código Civil para adecuarlo a los mandatos de la Convención de las Personas con Discapacidad y en la educación inclusiva que «no deje a nadie atrás, porque eso es el progreso».

De esta forma, Sánchez ha asegurado haber «tomado nota» de las reivindicaciones de las organizaciones de personas con discapacidad y se ha comprometido a «actuar como es exigible en política, con hechos».

Así, ha querido remitirse al discurso pronunciado por Jesús Vidal el recibir el premio Goya a mejor actor revelación por la película «Campeones», que fue «un golpe certero a las conciencias algo adormecidas» y a quienes «olvidan que hay seres humanos enfrentados a diario a una inacabable carrera de obstáculos» y de prejuicios que «una sociedad como la nuestra debería desterrar para siempre».

«Nadie sabe más del progreso que vosotros y vosotras; ni España, ni Europa ni ninguna sociedad digna que avance puede daros la espalda», ha concluido.


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