En el reciente examen MIR (Médico Interno Residente), una pregunta ha desatado controversia debido a su contenido relacionado con la rutina laboral de un médico. La cuestión en disputa describe a un médico de 50 años que acumula frecuentes retrasos en la consulta, siendo el que tiene menor cupo de pacientes.

Este profesional comienza su jornada laboral antes de la hora para planificar y adelantar trabajo, pero siempre es el último en salir. Alega ser «muy perfeccionista» y explica que no puede dejar tareas a medias, ya que tiene múltiples responsabilidades además de las consultas.

Este es el enunciado completo: «Médico de 50 años que con frecuencia acumula retraso de 2 horas en la consulta, creando algún conflicto, aunque es el que tiene menor cupo de pacientes. Empieza su jornada laboral antes de la hora para planificar y adelantar su trabajo, pero siempre es el último en salir. Explica: «no soporto dejar algo a medias, soy muy perfeccionista, tengo muchas cosas que hacer además de las visitas (burocracia, papeleos) y no tengo tiempo para nada más. No sé cómo lo hacen mis compañeros que tienen familia, aficiones… Yo no tengo tiempo ni para ir al gimnasio. Los fines de semana me quedo en casa, descansando. No tengo vida social.»

A la exploración se aprecia una preocupación por los detalles, el orden y las normas, una incapacidad para discernir lo que es urgente y prioritario de lo que no lo es, una conducta inflexible y una incapacidad para delegar. ¿Cuál de las siguientes sería la orientación diagnóstica?

Sanidad pide la eliminación de la polémica pregunta del MIR
Sanidad pide la eliminación de la polémica pregunta del MIR

La pregunta, que busca la orientación diagnóstica del caso, ha generado inquietud por la descripción de la conducta del médico en cuestión. Las opciones incluyen trastornos de la personalidad, como el esquizoide, narcisista, obsesivo-compulsivo o uno no especificado.

La polémica se intensificó cuando el Ministerio de Sanidad emitió un comunicado a través de un hilo en redes sociales, donde sugiere la posible retirada de la pregunta. El Ministerio, respetando la independencia de la Comisión Calificadora, considera que «debería tomarse en consideración la impugnación de dicha pregunta».

En su argumentación, el Ministerio destaca varios puntos. Primero, señala que la pregunta podría interpretarse como una falta de respeto hacia una situación cotidiana que refleja los déficits del sistema sanitario, donde muchos profesionales se ven obligados a alargar sus jornadas para satisfacer las necesidades de los pacientes.

Además, en el contexto actual centrado en la mejora de la salud mental, la pregunta podría percibirse como estigmatizante. Se argumenta que las personas en situaciones de precariedad y sobrecarga laboral podrían sentirse culpables y patologizadas, añadiendo un peso adicional al estigma que ya enfrentan.

La respuesta del Ministerio ha generado reacciones divididas en las redes sociales. Mientras algunos aplauden la decisión y consideran que la pregunta es insensible, otros critican la intervención del Ministerio, argumentando que se trata de una «opinión externa» sobre una pregunta que cumple con los criterios de legalidad del examen.

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