En un artículo en La Vanguardia recogido por Europa Press, ha asegurado que España ha ganado el desafío de la modernidad, pero para que su “éxito” se proyecte en adelante debe regenerar los consensos básicos en torno a un proyecto y unos valores compartidos por todos.

Para Vila, estos consensos se han roto y no es justo pedir a la justicia que los restaure porque, a su juicio, ni es su misión ni tienen los instrumentos adecuados para hacerlo.

“Bastará con que, con sus decisiones, el tribunal forme parte de la solución y no del agravio del problema. Porque pedir al Supremo que resuelva el problema catalán es como pedir al mejor de los traumatólogos que opere una ortodoncia”, ha sostenido.

Mientras tanto, ha añadido, sería bueno que los políticos resintonizaran con la sociedad “que ha hecho posible las Rosalía, los Ponzano y Jorge Juan” y no cesaran en su empeño en sembrar nuevas semillas de reconciliación, libertades y progreso.

A su juicio, de ello depende que el día del inicio del juicio sea “una fecha infausta en la historia de España, o un momento refundacional”.

Según el exconseller, la transición y la Constitución de 1978 fueron un ejemplo para los partidarios de la reconciliación y el consenso frente a los que apuestan por “las grandes victorias y el escarnio”.

Así, ha alertado del riesgo de conceder, 40 años más tarde, nuevo protagonismo a los diablos que atormentaron al país en el pasado según él: “Como si unos y otros hubiéramos enfermado de amnesia o revanchismo, parecemos dispuestos a creer de nuevo más en la imposición que en la transacción; en el imperativo legal, que en la duda filosófica; en el castigo y el enfrentamiento, que en el diálogo, la piedad y el perdón”.

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