Que la extrema derecha tenga voz y audiencia crea, en más ocasiones de las que debería, que ideas superadas hace tiempo vuelvan a surgir dado lo retrasado de su pensamiento. Un ejemplo de ello ha sido estos días unas declaraciones de Santiago Abascal en un vídeo en la cuenta de Vox en Youtube.

El líder ultra repasa algunos temas de la actualidad rodeado de naturaleza y, suponemos que por ello, dedicó unas palabras sobre el medio ambiente. Abascal dijo que le preocupa que «nos digan a los hombres y mujeres del mundo occidental que somos los culpables del cambio climático. Me parece que es algo que no se puede probar y que responde a intereses ideológicos».

Abascal confiesa que donde él se encuentra a gusto es en plena naturaleza, al contrario que «en el Congreso», donde dice estar «a disgusto por la fauna que hay allí», afirmó que «a mí no me va a enseñar a conocer la naturaleza ningún progre, ningún urbanita».

El líder de extrema derecha asegura que le preocupa mucho «que se adopte una nueva religión con la emergencia climática y que los paganos de esa nueva religión sean las personas más humildes».

Una tremenda «magufada«

Las declaraciones de Abascal están al nivel de otro grande de las frases cuñadas: Rajoy y su primo catedrático.

Al contrario de lo que piensan Rajoy y Abascal, quedan pocas dudas respecto a que la mano humana está detrás del aumento de temperaturas del planeta. El 97% de los estudios sobre el cambio climático que se han publicado en los últimos años sostienen justo lo contrario que Abascal.

Las pruebas también descartan otros condicionantes para el clima, como pueden ser los rayos cósmicos, el movimiento de los polos magnéticos o, incluso que pudiera deberse a fenómenos no tenidos en cuenta. 

No hay duda, en la inmensa mayoría de la comunidad científica, que las variaciones en el clima se corresponden con las emisiones generadas por el ser humano. Jesús Fidel González Rouco, especialista en variabilidad climática del Instituto de Geociencias del CSIC, explica cómo se llega a esta conclusión:

«Los modelos climáticos generan una representación realista de la evolución del clima de la Tierra y pueden compararse con las observaciones. En ellos se incluyen las variaciones año a año de los factores que producen cambios en la energía que se queda dentro del sistema, tanto los naturales (la variabilidad solar, los volcanes, las variaciones orbitales) como los relacionados con las actividades humanas (concentraciones de gases de efecto invernadero, aerosoles de origen antropogénico y cambios en la cobertura y usos del terreno). Cuando se tienen en cuenta todos estos factores, se encuentra que los modelos describen con alto grado de realismo la evolución de la temperatura del planeta».

Quizá, en un futuro próximo, dado el nivel, Abascal nos ilumine hablándonos de que la tierra es plana.