Este martes, la fiscalía del Tribunal de París pidió para el expresidente de Francia, Nicolas Sarkozy, dos años de cárcel firmes y otros dos exentos de cumplimiento por delitos de corrupción y tráfico de influencias.

El fiscal Jean-Luc Blachon consideró probados ambos delitos, sacados a la luz por las conversaciones telefónicas intervenidas por la policía entre Sarkozy y su abogado Thierry Herzog, para quien pidió una pena similar. Ambos negociaron conseguir información secreta sobre una investigación sobre financiación electoral sobornando al fiscal Gilbert Azibert en 2014.

Es decir, Azibert ayudaba al conservador Sarkozy a obtener información en la investigación del «caso Bettencourt» a cambio de un impulso para que él obtuviera un puesto en el Consejo de Estado de Mónaco.

El fiscal aseguró que: «Puesto que estos hechos fueron cometidos por hombres cuyo compromiso profesional y político era de un alto nivel, han dañado considerablemente el tejido institucional que constituye el Estado de derecho».

Hace seis años, la policía judicial recibió la orden de pinchar los teléfonos del ex presidente francés y su abogado para investigar otros escándalos, pero entre las conversaciones descubrieron como Sarkozy y su abogado negociaron y terminaron consiguiendo los favores de un magistrado que aspiraba a un ascenso profesional significativo.

Por su parte, Sarkozy ha afirmado que nunca ha cometido el más mínimo acto de corrupción y se justificó diciendo que: «Tienen ustedes delante a un hombre al que le han escuchado más de 3.700 conversaciones privadas». «No había WhatsApp ni Telegram». Para despistar a los investigadores, Sarkozy y su letrado usaban teléfonos registrados a nombre falso.

La defensa alega que Sarkozy no hizo ninguna gestión a favor del juez que, finalmente no logró el puesto al que aspiraba. Además, para sus abogados la escucha es «ilegal» y viola el secreto de las comunicaciones entre abogado y cliente.

La Fiscalía ha negado que este juicio sea un acto de venganza impulsado por los enemigos políticos del exmandatario galo. «Nadie está intentando tomarse la revancha con un expresidente de la república», ha afirmado Jean-Francois Bohnert, el investigador jefe de la Fiscalía Financiera, según recoge la agencia de noticias AFP.

La pena máxima a la que podría ser condenado Sarkozy, de ser hallado culpable, es de 10 años de prisión y un millón de euros de multa.

Sarkozy podría ser condenado a cuatro años de cárcel por corrupción
Sarkozy podría ser condenado a cuatro años de cárcel por corrupción

En caso de ser condenado Sarkozy no será el primero: en 2011 lo fue Jacques Chirac 

En 2011, el ex presidente de la República francesa, Jacques Chirac, era condenado a dos años de cárcel con remisión de pena por escándalos de malversación de fondos públicos y abuso de confianza en la alcaldía de París, convirtiéndose así en el primer jefe del Estado galo en ser condenado por un tribunal ordinario.

Sin embargo, Chirac, se libró de asistir al proceso al estar diagnosticado de anosognosia, una patología que aqueja a los pacientes neurológicos que no tienen percepción de sus problemas.

La Corte estimó que Jacques Chirac incurrió en ambos delitos al contratar al menos a 19 empleados fantasma que en realidad no trabajaban en el ayuntamiento sino para el propio Chirac o para su partido.

Más juicios contra Sarkozy

Sarkozy tiene varios casos pendientes como el «caso Bygmalion» sobre los gastos de la campaña presidencial de 2012 en la que no ganó frente a François Hollande.

Además, el expresidente francés fue imputado por «presunta asociación criminal» el pasado 16 de octubre, tal y como informaba france24.com. Sarkozy insiste en su inocencia y dijo ser víctima de una conspiración.

Se sospecha que el exlíder libio Muamar al Gadafi habría entregado 50 millones de euros en secreto para financiar su campaña de 2007.