Un 27,4% de los menores de 18 años en España está en riesgo de pobreza o exclusión social. Así lo revela el análisis que ha hecho Save the Children a raíz de la última Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE). La organización advierte de que se trata de un aumento de más de 45.500 niños y niñas respecto al periodo anterior (un 2,2% más). En total, el número de niños y niñas en pobreza en 2019, antes de la pandemia, se elevó a más de 2,1 millones. Todo ello evidencia la necesidad de tomar medidas urgentes para reducir la desigualdad y la pobreza entre aquellas familias que más lo necesitan. Las prestaciones sociales existentes hasta el momento solamente ayudan a reducir la pobreza infantil en 3 puntos porcentuales, cuando se compara la tasa de pobreza antes y después de recibir las mismas, lo que demuestra que todavía son insuficientes para mejorar la dramática situación de pobreza infantil en nuestro país.

DatosINE2019

En su análisis, Save the Children alerta de que, aunque las tasas de pobreza en adultos caen en más de un punto a nivel estatal, las familias con hijos a hijas a cargo, especialmente las monoparentales, continúan sufriendo más la pobreza, estando siempre por encima del 20%. La organización destaca que el 41,1% de las familias monoparentales está en riesgo de pobreza y que estos hogares están mayoritariamente encabezados por una mujer sola.  

Save the Children también considera relevante el incremento de niños y niñas menores de 18 años que hay viviendo en pobreza severa, que sube de un 12,2% a un 13%, así como el aumento en el número de familias que no pueden permitirse una comida de carne, pollo, pescado o equivalentes cada dos días, que pasa del 3,7% del periodo anterior a un 4,5%. La ONG destaca también que la pobreza se hereda: dos tercios de las personas con dificultades para llegar a fin de mes y un 37% de las personas en riesgo de pobreza vienen de hogares con una situación económica mala o moderadamente mala cuando eran adolescentes.

Asimismo, la organización apunta a la brecha digital y su impacto en la brecha educativa. En el último periodo ha habido un aumento de niños y niñas menores de 16 años sin acceso a un ordenador personal, hasta alcanzar el 8,7%. Además, Save the Children alerta de que la pobreza condiciona el aprendizaje, ya que solo el 25% de las personas con educación superior provienen de familias vulnerables. En cambio, más de la mitad de aquellas personas que solo tienen educación primaria provienen de hogares con pocos recursos.

Save the Children recuerda que estas cifras son de 2019 y, por tanto, no reflejan el impacto de la Covid-19 en los hogares con menos recursos. La organización estima que las consecuencias de la crisis económica en las familias vulnerables aumentarán considerablemente los datos de pobreza infantil en los próximos años. Pese a que España es la quinta economía de la Unión Europea, continúa siendo el tercer país de la UE con mayor pobreza infantil. Además, España solo invierte el 1,3% del PIB en prestaciones familiares, frente al 2,4% de media de los países de la OCDE y es el séptimo país de la UE que destina menos proporción del gasto en protección social a las familias, según Eurostat.

“Nuestra proyección es que, si no tomamos las medidas adecuadas, a finales de este año el 33% de los niños y niñas podrían estar en situación de pobreza, lo que supone un aumento considerable desde el actual 27,4%. Los planes de reconstrucción deben tener perspectiva de infancia si no queremos dejar a toda una generación atrás. Debemos actuar ahora, a nivel estatal y europeo, para acabar con este problema que tanto afecta al desarrollo y al bienestar de la infancia en España”, afirma Catalina Perazzo, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de Save the Children.

Si ya los datos de 2019 reflejan una situación preocupante para los hogares vulnerables, la última encuesta de Save the Children apunta que las familias con pocos recursos han sufrido enormemente la pandemia y han visto reducidos sus ingresos en un 31% hasta situarse de media en tan solo 6.942 euros anuales. Antes de la emergencia, las familias encuestadas ganaban de media 10.143 euros al año, lo que ya las situaba por debajo del umbral de la pobreza. Tres meses después, el 32% ha perdido su empleo y entre quienes no han visto modificada su situación laboral, el 62% no tenía trabajo previamente. 

El estudio de Save the Children sostiene que las mujeres evidencian mayor precariedad y pobreza laboral, lo cual las sitúa en peor lugar para afrontar una crisis como la actual, especialmente las jóvenes, las migrantes y las que tienen baja cualificación. Además, algunos de los sectores más afectados por el confinamiento, como el comercio, turismo y hostelería, están altamente feminizados. Otros sectores feminizados, como el sector sanitario o el de cuidados, han sufrido menos impacto económico, pero en su lugar expone a las mujeres a un riesgo de contagio más elevado.

Coste de la crianza

Save the Children recuerda que el coste mínimo para poder criar a un niño o niña en condiciones dignas oscila entre los 480€ y 590€ al mes. Para las madres solas con hijos e hijas a cargo llegar a fin de mes es complicado: el salario mínimo en España es de 900€ y el salario más común es de 1.457 euros al mes, según la Encuesta de Estructura Salarial del INE. Estas mujeres tienen muchas más dificultades para acceder al mercado laboral y para conciliar, por lo que acaban teniendo un salario mucho menor que el de los hombres y están más expuestas a la pobreza.

Por todo ello Save the Children reclama mejorar el ingreso mínimo vital (IMV) fijando el límite de acceso en el umbral de riesgo de pobreza para que todas las familias lleguen a tener unos ingresos iguales al umbral de la pobreza en España y dirigiendo las rentas autonómicas a aumentar la cuantía a las familias con hijos que se encuentran en situación de pobreza severa y a cubrir a las familias con hijos a las que no llega el IMV. Sobre este punto, la organización recuerda que, en este momento, dos tercios de los niños y las niñas en situación de pobreza se quedan fuera del IMV.

Actualmente España es uno de los países de la UE que menos pobreza reduce con las políticas que lleva a cabo. Mientras que Francia o Alemania reducen la pobreza infantil en 17 puntos porcentuales gracias a las transferencias sociales y la media de reducción en la UE es de 14 puntos, España solo reduce 3,3 puntos.

“La pobreza infantil es una anomalía que puede y debe resolverse. Para ello debemos valorar este coste en términos de inversión, y no de gasto, y tener en cuenta que la pobreza infantil tiene un coste de aproximadamente 5 puntos sobre nuestro PIB. Medidas como la prestación por hijo a cargo no son solo una cuestión de justicia social sino de eficiencia, que ayuda y puede seguir ayudando a miles de familias a salir adelante”, afirma Perazzo.

Para apoyar a las familias más vulnerables en la emergencia provocada por el coronavirus, Save the Children ha desarrollado la intervención #ATuLado, que se centra en ayudas económicas, acceso a una alimentación básica, refuerzo escolar y la tención psicoterapeútica online.