Save the Children lanza la campaña Infancia en Peligro ante el riesgo de una inminente crisis humanitaria en México y Centroamérica

Dada la preocupante situación que están sufriendo las personas que componen la conocida como Caravana Migrante, Save the Children, organización que trabaja en la zona y que está atendiendo a los niños, niñas y adolescentes que la componen, lanza hoy la campaña de emergencia Infancia en Peligro para alertar sobre la potencial crisis humanitaria que podría llegar a materializarse si no se toman medidas.

“La violencia en El Salvador, Honduras y Guatemala, el Triángulo Norte de Centroamérica, es asimilable a la de un conflicto armado. Estos países conforman una de las regiones más violentas e inseguras del mundo. Si a ello se le suma la persistente pobreza o la crisis en Nicaragua, tengamos claro que no cesarán los desplazamientos de miles de personas que huyen de la violencia y la pobreza y, en consecuencia, buscan protección internacional y sueñan con una vida mejor”, explica tras su reciente visita a la zona David del Campo, director de Cooperación Internacional y Acción Humanitaria de Save the Children.

La organización pide que se garantice la protección de los miles de menores que componen la Caravana Migrante, implemente medidas que aseguren en todo momento el interés superior de los niños y las niñas, incluyendo el derecho a no ser separados de sus familias. Resulta imprescindible poner en marcha una estrategia de respuesta que permita abordar la situación de violencia contra la infancia y la adolescencia de forma integral, integrada y universal.

La campaña de sensibilización Infancia en Peligro busca también visibilizar y concienciar sobre los aspectos que provocan esta crisis y que afectan de manera directa a la infancia migrante en Centroamérica: la grave crisis humanitaria en los países de origen. A través de historias grabados por Save the Children durante el pasado mes de agosto en Guatemala y México, la organización quiere dar voz a adolescentes, niños y niñas migrantes, quienes sufren múltiples violaciones de derechos humanos y no tienen otra opción que escapar de la violencia o el hambre. Para ello, la ONG lanza la web www.infanciaenpeligro.org y se moviliza en redes sociales en favor de la infancia y sus familias durante su periplo hacia Estados Unidos. Así mismo y con el objetivo de conseguir la máxima presión internacional, Save the Children está recogiendo firmas para instar a Estados Unidos a que garantice su protección y respete sus derechos.

Dada la incertidumbre del devenir de la caravana y al aumento de la presión dialéctica de la Administración Trump en el contexto de las elecciones legislativas que se celebran hoy en Estados Unidos, Save the Children también manifiesta su preocupación ante el desprecio expresado por el presidente estadounidense hacia las personas que viajan en la caravana, criminalizando su derecho a migrar y a solicitar asilo, y obviando la grave vulnerabilidad y riesgo para sus vidas en la que se encuentran los niños y las niñas tanto en sus países de origen como en el recorrido a pie que están llevando a cabo.

Condenados a huir

Como recoge el informe Atrapados, publicado por Save the Children en mayo de este año, las maras y las pandillas representan actualmente verdaderos ejércitos que reclutan niños, niñas y adolescentes para ejercer la delincuencia. Se estima que el número de los miembros de las maras equivale al 83% del total de efectivos armados en los ejércitos o el 89% de la policía de la región. Algunas de ellas tienen vínculos con organizaciones criminales transnacionales de tráfico de drogas, armas y personas, aunque en formas y grados muy variables según el país y la mara.

Los espacios educativos se encuentran especialmente amenazados por el control territorial de las maras, donde se reproduce el clima de inseguridad, afectando negativamente al proceso de aprendizaje y desarrollo de la infancia. Los miembros de los grupos se infiltran en los colegios, donde extorsionan a estudiantes y docentes, reclutan niños, niñas y adolescentes, venden droga y ejercen actividades de vigilancia y control. Las amenazas y la violencia están disparando las tasas de absentismo, deserción escolar e interrupción de la prestación del servicio educativo. En El Salvador 215 niños y niñas abandonaron la escuela cada día en el año 2015. Los datos de homicidios en docentes y estudiantes ilustran la violencia que sufre la comunidad educativa, mientras que el cierre y militarización de escuelas es un fenómeno extendido en los tres países.

Una vez que salen de sus países de origen, los niños y niñas migrantes siguen afrontando situaciones de gran vulnerabilidad, desde dormir en la calle y sin las mínimas condiciones de seguridad e higiene hasta sufrir todo tipo de violaciones de derechos humanos. Especialmente preocupante es la situación de las niñas y las adolescentes dado que corren un elevado riesgo de sufrir violencia sexual y embarazos no deseados.

Condenados al estigma

Save the Children alerta además de que, como ocurre habitualmente durante las entradas irregulares de México a Estados Unidos, quienes aspiren a cruzar se tendrán que poner en manos de los coyotes para traspasar la frontera, con el consecuente riesgo que conlleva para su seguridad. Si finalmente llegan a sus destinos, tendrán que vivir bajo el estigma derivado del aumento de la retórica política que criminaliza a las personas migrantes en Estados Unidos.

La organización también mantiene su preocupación ante las medidas policiales que han llevado a que menores sean separados de sus familias de manera indefinida y retenidos en jaulas. Save the Children alerta de que numerosos estudios informan de que las niñas y los niños detenidos corren mayor riesgo de sufrir depresión y ansiedad, experimentan un mayor índice de intentos de suicidio o autolesiones y padecen trastornos de salud mental y problemas en su desarrollo.

Save the Children pide que cualquier niño, niña o adolescente que sea separado de su familia vuelva con ella lo antes posible, así como quienes quieran o hayan pedido asilo reciban el proceso adecuado para asegurar que no sean devueltos a la inseguridad de los países de donde vienen.


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