Ante el anuncio de las «restricciones de movilidad y actividad» que el Gobierno de la Comunidad de Madrid dará a conocer mañana, Save the Children considera que es de máxima prioridad mantener los centros educativos abiertos de forma presencial como servicio esencial reforzando las medidas y los recursos. La organización cree que el coste educativo y social de un cierre excede los beneficios en términos de salud pública y que debe ser una medida puntual de último recurso. 

La OMS y la ONU reconocen que las decisiones sobre cierres de escuelas deben ponderarse teniendo en cuenta el conocimiento disponible sobre la transmisión de la Covid-19 en el alumnado, la situación epidemiológica, la capacidad de las escuelas de tomar medidas preventivas y los daños que esta medida puede tener, incluido el interés superior del niño. Estos organismos coinciden en que los costes sociales de los cierres de escuelas son enormes, en términos de aprendizaje, de desigualdad social y de género. Asimismo, Save the Children recuerda que el Centro Europeo de Control de Enfermedades Infecciosas (ECDC) indica que con los datos disponibles la transmisión dentro de las escuelas no es un factor importante de incidencia de la pandemia y que, con las medidas adecuadas, el riesgo no es mayor que en otros espacios. 

La organización sostiene que los cierres de centros deben ser una medida excepcional específicamente en aquellos donde haya un brote en un contexto de transmisión no controlada, pero por el mínimo tiempo posible y tras una evaluación de la situación epidemiológica, siguiendo las indicaciones aprobadas por el Ministerio de Sanidad.

Save the Children también insiste en que se ha de tener en cuenta que los mayores niveles de contagio se dan en zonas de menor nivel socioeconómico y que es especialmente preocupante que allí donde las desigualdades educativas tienen mayor incidencia sea donde cierren las escuelas. Ante esta situación, asegura que la emergencia sanitaria no puede abordarse de forma disociada a la emergencia social, económica y educativa dado que las consecuencias de la pandemia están aumentando la desigualdad y que puede marcar el futuro de una generación. 

«El impacto de las medidas ahora va a ser acumulativo sobre el impacto educativo que arrastramos del confinamiento y el verano. La Comunidad de Madrid reconocía que entre un 20% y un 30% habían tenido dificultades para seguir el ritmo escolar durante el confinamiento. Hay niños, niñas y adolescentes, sobre todo los más desfavorecidos, que llevan seis meses de desconexión, lo que supone un mayor riesgo de fracaso escolar y abandono temprano», explica Catalina Perazzo, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de Save the Children.

Save the Children estima que el abandono prematuro puede crecer 1,7 puntos por la pandemia. La escuela tiene además un papel protector de los derechos de la infancia, no solo la educación sino la alimentación, la salud física y mental, la socialización, la detección de la violencia y como igualador de oportunidades.

Una situación reversible

Save the Children considera que se está a tiempo de evitar los perjuicios que para la infancia más vulnerable tiene el cierre de los centros educativos al mismo tiempo que se garantiza su seguridad y la del profesorado. 

En primer lugar, pide que se refuerce, allá donde no se haya hecho ya, la dotación de profesorado y la búsqueda de espacios con los ayuntamientos para asegurar que se garantiza en todas las aulas de estas zonas la distancia de seguridad y la reducción del tamaño de los grupos, extremando así las medidas preventivas. Los criterios, insiste la organización, deben adecuarse a la evidencia científica disponible. 

También pide que se aumente la capacidad de los servicios de salud pública y atención primaria para que puedan coordinarse con los centros educativos. Concretamente, que se fortalezcan los sistemas de diagnóstico PCR, el rastreo y el aislamiento de casos para responder de forma rápida a casos y brotes en los centros y en el entorno.

De forma complementaria, Save the Children insta a que se pongan en marcha acciones informativas sobre las medidas, los riesgos y las razones de las decisiones, así como que se establezcan cauces de consulta con estudiantes, familias y docentes en los centros educativos y a nivel autonómico para calmar la alarma social en la comunidad educativa. 

Por último, la organización subraya como de vital importancia que se presten de forma urgente dispositivos digitales y conexiones a Internet a todo el alumnado que no disponga de ellos y se lleve a cabo formación sobre aprendizaje a distancia y uso seguro para docentes y familias dado que todos los centros deben estar preparados en caso de cierres puntuales.

Fuente: Save the Children