Save the Children insta a que los grupos que desempeñan una mayor labor en el mantenimiento de la sociedad, como el colectivo del profesorado o el sector de los cuidados, deberían priorizarse en la etapa 2 de vacunación frente a la Covid-19, prevista para iniciarse en España a partir de marzo, así como los colectivos con una mayor vulnerabilidad clínica.

La organización recuerda que las poblaciones con menores rentas y en exclusión social sufren una mayor incidencia de casos por coronavirus y pide que se valore tener en cuenta la variable socioeconómica a la hora de incluir a los grupos prioritarios en el calendario de vacunación frente a la Covid-19. El desencadenamiento de la pandemia responde a esos patrones de desigualdad y existen personas más expuestas por motivos sociales y que podrían desempeñar un papel importante en la diseminación del virus, según la organización.

Estas familias se contagian más por su mayor presencia en sectores de trabajo esenciales que no han cerrado ni pasado al formato de teletrabajo, lo que conlleva una mayor movilidad y contacto con otras personas. Asimismo, sus familias se contagiarán más por disponer de un espacio habitacional más reducido que la el de la media de la población española. Por ello, la probabilidad de que los niños y niñas que viven en hogares que sufren exclusión o pobreza se contagien es superior.

En cuanto a la infancia, Save the Children considera que, a pesar de que no es un colectivo que en sí mismo sea prioritario, sí es importante que llegado el momento de vacunar a niños, niñas y adolescentes se tenga también en cuenta quiénes están en situación de mayor exclusión ya que serán a quienes habrá que vacunar en primer lugar al correr más riesgo de contagio que el resto de la infancia. Este hecho es especialmente importante teniendo en cuenta que la vacuna de Pfizer no se inoculará en menores de 16 años al existir por ahora poca información en el uso de la dosis en adolescentes, así como ningún dato en los niños y las niñas más pequeños.

De forma complementaria, la organización considera que se deberían llevar a cabo campañas de vacunación específicas para zonas de elevada exclusión que tendrán que ser correctamente identificadas por las autoridades públicas en coordinación con las entidades del tercer sector.

«Creemos que se ha de incorporar el foco de la desigualdad a los programas de vacunación, para asegurar que las personas en situación de exclusión van a poder acceder a la dosis con independencia de su estatus administrativo. Se han de realizar esfuerzos para que el sistema sanitario llegue a la población en situación de exclusión y no esperar a que sea esa población la que llegue al sistema», pide Catalina Perazzo, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de Save the Children.

La vacunación en los países en vías de desarrollo

Ante el temor de un desigual abastecimiento de la vacuna entre los países más ricos y los más pobres, Save the Children manifiesta su preocupación ante el potencial riesgo de que queden desprotegidos un gran número de familias con niños y niñas a cargo, vulnerando así sus derechos a la salud o la educación, entre otros.

Para paliar esta situación, la organización reclama que el acceso a las dosis sea lo más equitativo posible entre todos los países. Para ello, considera que es imprescindible que los países más ricos y los organismos internacionales se comprometan con la protección de toda la población y se planifique la distribución de la vacuna pensando en términos de salud pública global y solidaridad.

Save the Children también cree importante que se facilite una producción de la vacuna más descentralizada de manera que los países más pobres tengan más facilidades de obtener las dosis al no tener que ser importadas desde otros países, con los inconvenientes que ello conlleva para la correcta conservación de las dosis.

Fuente: Save the Children