Se avecina un 15M climático

Florent Marcellesi
Eurodiputado de EQUO en el grupo Verdes/ALE


La juventud está marcando el camino de la lucha por el clima en Europa. Ante la pasividad dominante, la generación Greta Thunberg desborda a la clase política, trastoca su agenda y propaga la ola verde que ya recorre el continente. Exige acciones políticas ambiciosas y urgentes contra el cambio climático: no hay más excusas.

La “Juventud por el Clima” en Bélgica lleva ya 6 jueves consecutivos de huelgas escolares por el clima. Como bien dicen, “si el cambio climático nos deja sin futuro, de nada sirve ir a clase”. En la huelga del 10 de enero fueron 3.000 manifestantes, una semana después 12.500, la siguiente 35.000… y, lejos de perder fuelle, cada vez son más.

Por el momento, ya han logrado la dimisión de la ministra flamenca de Medio Ambiente y han convertido el cambio climático en el principal debate político del país. Así han dejado completamente fuera de foco los enfrentamientos estériles sobre la inmigración o sobre las diferencias lingüísticas e identitarias entre regiones. En un giro de 180 grados, los partidos políticos belgas compiten ahora por ofrecer sus medidas más ambiciosas para la descarbonización de la economía. Eso sí, con un liderazgo claro: el de Los Verdes por su ambición, visión y coherencia. De hecho, los ecologistas ya ocupan la primera posición en las encuestas de Bélgica, que podría tener una primera ministra verde a partir de mayo.

Pero las movilizaciones no se reducen a Bélgica. Las estamos viendo crecer también en Suecia, Holanda, Suiza, Alemania, Reino Unido, Francia, Polonia… y también en España. Las primeras movilizaciones de estudiantes comenzaron en Girona en enero y ya empieza a extenderse por todo el país. El próximo 15 de marzo la juventud de toda Europa y todo el mundo está organizando una jornada de huelga global para exigir acciones ambiciosas e inmediatas ante la emergencia climática. Estudiantes de ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia ya se están organizando porque lo tienen claro: no quieren ser los próximos refugiados climáticos de Europa.

Si el 15M de 2011 la ciudadanía marcó el futuro de nuestro país con un “no nos representan” que impugnaba la inacción política ante la crisis democrática, este 15M climático dirá alto y claro “no nos representan” para impugnar la inacción política ante la emergencia climática. Con ello, este mes de marzo puede dar un vuelco a las prioridades políticas y mediáticas actualmente sumidas en el ruido y el enfrentamiento identitario sin aportar soluciones al cambio climático que ya estamos sufriendo.

Lo hemos visto en las ciudades del cambio que han hecho de la salud de su ciudadanía una prioridad y de la lucha contra el cambio climático una oportunidad. También en todas las personas, cooperativas y empresas que cada vez más contribuyen a un nuevo modelo energético o en la reciente Ley de Cambio Climático de las Islas Baleares que marca el camino a seguir. Pero ahora ya no hay duda: la esperanza de la ola verde por fin está llegando a España.

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