La vacuna experimental mRNA-1273 desarrollada por la farmacéutica estadounidense Moderna en colaboración con el Instituto Nacional de Salud está mostrando resultados positivos en su primera fase de desarrollo.

En esta prueba han participado 45 voluntarios sanos que recibieron dos dosis de 25, 100 y 250 microgramos y el prototipo ha generado en los ocho primeros participantes unos niveles de anticuerpos neutralizantes similares o mayores que los de la sangre de los pacientes que han superado la enfermedad, según ha señalado la farmacéutica en un comunicado.

Tal Zaks, director médico de la compañía, ha indicado en un comunicado: «Los datos provisionales de la Fase 1, aunque tempranos, demuestran que la vacuna con mRNA-1273 desarrolla una respuesta inmune de la magnitud causada por la infección natural, empezando con una dosis tan baja como 25 microgramos».

Tras estas primeras pruebas las autoridades estadounidenses han autorizado un ensayo en fase 2 que se espera que empiece en breve con 600 voluntarios sanos que se dividirán en dos grupos de 18 a 55 años y mayores de 55 años o más. A cada participante se le asignará recibir placebo, una dosis de 50 g o 250 g en ambas vacunas y serán seguidos durante 12 meses después de la segunda vacunación.

Además la empresa está finalizando el protocolo para el estudio de Fase 3, que se espera comience a principios del verano de 2020 y que consistiría en un ensayo con miles de personas para demostrar la seguridad y la eficacia.

De las 118 vacunas experimentales registradas por la Organización Mundial de la Salud, ocho de ellas entre las que se encuentra la de la farmacéutica estadounidense se están probando en humanos.

En el prototipo de la Moderna se usa una tecnología que copia parte del material genético del coronavirus, su ARN, que produce la parte de la proteína de la espícula (la «corona de espinas» característica del virus), que es el factor que hace especialmente virulento al SARS-CoV2. 

Además la Moderna cuenta desde el pasado 12 de mayo con la designación de ‘fast-track’ para la vacuna candidata, que hace que pueda beneficiarse de una comunicación temprana y frecuente con la FDA ( Agencia de Medicamentos y Alimentación de Estados Unidos), además de una presentación continua de la solicitud de comercialización.

Hasta ahora se ha constatado que la vacuna es «segura y bien tolerada». El único efecto secundario de grado 3 se dio en un participante inoculado con una dosis de 100 microgramos que experimentó enrojecimiento alrededor del sitio de inyección. Los efectos secundarios más notables se observaron en el nivel de dosis de 250 microgramos, que comprende tres participantes con síntomas sistémicos de grado 3, solo después de la segunda dosis. Todos los efectos secundarios han sido transitorios y de resolución automática. No se dieron efectos secundarios de grado 4 o graves.

Tras constatar que el nivel de anticuerpos desarrollados aumenta con la dosis de la vacuna, los científicos se centran en determinar cuál es la dosis adecuada y cuánto tiempo dura la inmunidad frente al COVID-19.