Por Carlos Ortiz de Zárate @cozden


La actualidad nos muestra una justicia mancillada. Estamos ante una potestad sin “autoritas”. No es de hoy.
El Mundo abre portada en su edición virtual de tarde con: “El nuevo PSOE ya no arremete contra el PP por la corrupción
Pienso que basta con mencionar los previos que incluye el artículo para deducir el impacto del mismo:
“El PP instruía a sus alcaldes con un “powerpoint” sobre financiación ilegal”
“Pablo Casado sobre la financiación ilegal: yo estaba en COU”
“Rivera avisa a Rajoy de que deberá depurar responsabilidades porque si no, no gobierna”
Este acuerdo de hoy de los partidos de gobierno del postfranquismo tiene raíces profundas, “El País” del 3 de junio de 2001 ofrece un buen ejemplo: “Historia de un pacto de justicia
Basta con mencionar el subtitular para comprobar la frivolidad con que se negoció el Pacto de Justicia de 2001: Michavilla y López Aguilar despacharon el pacto en 23 reuniones en restaurantes, aeropuertos, aviones y paseos”.
Pese a todo, el presidente del Supremo y del Consejo General del poder judicial reclamó, en octubre de 2014 la implementación de este pacto: http://www.europapress.es/nacional/noticia-lesmes-dice-ley-procesal-pensada-robagallinas-no-gran-defraudador-reclama-reforma-20141021213342.html
¿Razones?:
[La actual Ley de Enjuiciamiento Criminal] “está pensada para robagallinas, no para el defraudador”
“Si la justicia no funciona no hay regeneración democrática”
Pese al impacto de la corrupción y al endeudamiento que pagamos los ciudadanos a tan alto precio, la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana.
Que merece estos comentarios de Le monde diplomatique de mayo de 2015.
“Es, sin embargo [la maniobra] que ha escogido Madrid para reprimir las manifestaciones que estallan en el país desde mayo de 2011”
“Pero tranquilos, los que han adquirido fortunas con malas mañas pueden dormir tranquilos”.