El jefe del Ejército argelino, el general Ahmed Gaïd Salah, pidió hoy la inhabilitación del presidente, Abdelaziz Bouteflika, gravemente enfermo desde que en 2013 sufriera un agudo derrame cerebral.

De aprobarse esta opción, propuesta por uno de los aliados más fieles del presidente y uno de los hombres más poderosos del país, Argelia entraría en un periodo de transición inédito marcado de la siguiente forma en la Constitución.

1.- Se reuniría el Consejo Nacional o el Consejo Constitucional para valorar la propuesta de aplicar el artículo 102 de la Constitución, que estipula que:

«En caso de que el presidente de la República, por causa de enfermedad grave y duradera, esté totalmente imposibilitado para ejercer las funciones de su cargo, deberá reunirse el Consejo Constitucional y, una vez comprobada por todos los medios adecuados esta realidad, debe proponer por unanimidad al Parlamento declarar el estado de impedimento».

2.- Tanto el la Cámara de diputados como el Senado deben aprobar por una mayoría cualificada de dos tercios la aplicación del artículo 102 y la inhabilitación del presidente por un periodo de 45 días durante el que la jefatura del Estado quedará en manos del presidente del Consejo Constitucional, Abdelkader Bensalah.

3.- Pasados los 45 días previstos por la ley, y si la incapacidad persiste, el Consejo Constitucional debe volver a reunirse para declarar la «vacante de poder» y pedir a las cámaras la apertura del periodo de transición definitivo.

4.- Recibida la solicitud, el plenario del Senado y de la Cámara baja deben volver a reunirse y aprobar la puesta en marcha finalmente del artículo 104 de la Constitución, que cede el poder al presidente del Consejo Constitucional, quien debe convocar en 90 días nuevas elecciones presidenciales a las que él mismo no puede presentarse.

La figura clave del proceso es Abdelkader Bensalah, un político de 77 años controvertido para una parte de los argelinos ya que, al igual que Bouteflika, nació en una zona difusa de la frontera colonial entre Argelia y Marruecos, asignada a este último país en época de la ocupación francesa.

Político de la vieja guardia, Bensalah fue elegido para formar parte del Consejo Constitucional en 2002, tres años después de la primera elección de Bouteflika, y siempre se ha mostrado partidario de la candidatura del mandatario a un quinto mandato.

Presidente del Parlamento entre 1997 y 2002, pertenece la Reagrupación Democrática Nacional (RND), la segunda fuerza en el Parlamento y socio del Frente de Liberación Nacional, el partido que gobierna Argelia desde la independencia en 1962, y es percibido como una figura del régimen de Bouteflika.

El RND, fundado en 1997, está liderado por Ahmed Ouyahia, primer ministro hasta la renuncia el pasado 11 de marzo de Bouteflika a la reelección para un quinto mandato, forzado por las multitudinarias protestas en el país, y uno de los hombres de confianza del mandatario.

En los 20 años de gobierno de Bouteflika, Ouyahia fue cuatro veces primer ministro y en una ocasión jefe de gabinete del dignatario.

El lunes pasado, un diputado del Frente de la Justicia y Desarrollo (FJD), Lajdar Benjellaf, consideró que Bensalah no podía conducir el período de transición y advirtió de que su formación se opondría a esta posibilidad.

«La condición para asumir el cargo de presidente de la República es tener la nacionalidad argelina de origen. Y él tuvo otra nacionalidad, la marroquí, hasta 1964, año en que obtuvo la argelina. Lo que plantea un problema», dijo.

Bensalah ya rechazó en 2013 estas acusaciones y aseguró que nació en Argelia, en una aldea de la región de Tlemcen, en la frontera con Marruecos.

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