A la hora de recibir protección contra la pandemia el personal de limpieza de los hospitales se ha quedado marginado a pesar de estar en contacto directo con la covid-19: limpiando las habitaciones y baños de pacientes infectados y recogiendo sus desechos para llevarlos a los contenedores.

Tras cientos de contagios, aún son muchas las trabajadoras de este sector que no levantan la voz por miedo a represalias. Miguel Ángel Romero, delegado de prevención de UGT, tras enviar escritos a la dirección de SERMAS, casi siempre sin respuesta, interpuso una demanda ante el Juzgado de lo Social número 4 de Madrid que dio por probadas las acusaciones que manifestaba.

En la sentencia, a la que tuvo acceso 20Minutos, califica de «hecho notorio» la carencia de EPIs para las limpiadoras y señala como Garbialdi, empresa encargada del servicio, falló en su intento de abastecer de más protección a los trabajadores cuando se lo pidieron.

El 12 de mayo, las limpiadoras comunicaron a la empresa la falta de monos y batas para las trabajadoras de la UCI y se quejaron de que solo tenían una mascarilla por trabajador. Tal y como señala el auto, la empresa hizo un pedido de 15.000 mascarillas que nunca llegó por desabastecimiento.

A eso hay que añadir que las mascarillas FFP2 entregadas por el hospital tuvieron que ser retiradas por defectuosas y que los 60 trabajadores que se tuvieron que contratar no contaron con taquillas con zona de ducha durante tres días, calzado o un segundo uniforme.

A pesar de que el Hospital no era el encargado de abastecer de protección a los trabajadores entre marzo y julio han dado más de 13.000 delantales, 835 batas, más de 4.500 mascarillas FFP2 y FFP3, más de 140 EPIs y más de 38.800 mascarillas quirúrgicas. Garbialdi simplemente ha rechazado dar su versión.

Una situación similar ocurrió en el Gregorio Marañón, en donde los trabajadores enviaron varios escritos a Inspección de Trabajo para denunciar también la falta de EPIs y la sustitución de las batas impermeables por batas desechables y delantales de plástico que dejaban los brazos del trabajador sin protección y les obligaba a protegerse con unos manguitos confeccionados con bolsas de plástico y sujetos con esparadrapo.

Asimismo, en los escritos se denunciaba la opacidad de los hospitales para comunicar cuántos trabajadores se han contagiado, cuántos lo han pasado o cuántos están en riesgo, algo criticado también por la líder de Más Madrid, Mónica García.

Hace unas semanas en el Pleno de la Asamblea, García señaló que se han registrado 9.000 bajas de limpiadoras contagiadas de covid-19 y echa la culpa de la precariedad a las privatizaciones. La secretaria federal de Sanidad de UGT, Gracia Álvarez, coincide en que Madrid es la autonomía que más privatiza, aunque es algo que se repite a lo largo de toda la geografía española. Y además ha señalado que: «La limpieza de los hospitales es donde más precariedad se genera».

“El Gobierno de Ayuso tenía todos los recursos, los que hemos estado solos hemos sido los profesionales”, ha denunciado la líder de Más Madrid y portavoz en el aspecto sanitario.