JuanLu González

La amenaza de Trump y sus vasallos contra Siria se consumó este 14 de abril con un ataque combinado desde buques y aviones contra infraestructuras militares y civiles del país. A pesar de tratarse del acto de un presidente descerebrado, que no cuenta habitualmente con la simpatía ni la complicidad de los medios de comunicación internacionales, cuando se trata de cumplir las órdenes del estado profundo norteamericano, todos —gobiernos y empresas informativas— cierran filas marcialmente tras la Casa Blanca y el Pentágono. Por eso, hoy más que nunca se hace necesario desmontar las mentiras que se han usado como excusas para justificar esta nueva agresión.

El ataque criminal de EEUU, Francia y UK no se ha efectuado para defender a la población civil siria. Tampoco para debilitar al terrorismo, todo lo contrario, es un ataque que favorece a los grupos yihadistas que operan en Siria y que demuestra la rabia e impotencia de la OTAN ante los continuos éxitos del Ejército Árabe Sirio en la liberación de áreas importantes del territorio del país.

La excusa del ataque químico gubernamental en Duma, como justificación de bombardeos de “represalia”, no se sostiene. Con una ciudad absolutamente rendida y pendiente de evacuar a los terroristas que la ocupaban en cuestión de horas, ejecutar un ataque químico “por placer” —en palabras del propio Trump— que seguramente provocaría un ataque occidental, se antoja como una acción absolutamente absurda, carente de todo sentido militar o estratégico.

Pero es que, las acusaciones de uso de armas químicas por terceros países, en boca de Estados Unidos, no tienen credibilidad alguna. Todo el mundo sabe, al menos desde el evidente montaje de las armas químicas de Irak, que son parte del argumentario usado por la propaganda bélica norteamericana para desatar invasiones o ataques humanitarios con oscuras intenciones, normalmente relacionadas con el control de de los recursos naturales, especialmente hidrocarburos o sus vías de transporte.

Justamente, días atrás se conoció que en los anteriores ataques químicos atribuidos al gobierno sirio, EEUU carecía de prueba sólida alguna para incriminarlo. Así lo ha reconocido el general James Mattis, secretario de Defensa, al verse recogida esta información en un memorándum del Pentágono, recientemente desclasificado. Es más, con respecto al supuesto ataque química de Duma, Mattis también reconoció no tener ningún tipo de pruebas, “salvo lo aparecido en redes sociales”.

¿Cómo pueden lanzarse más de 100 misiles de crucero contra un país por informaciones aparecidas en redes sociales? ¿No nos dicen hasta la saciedad que éstas son el origen de las temidas Fake News? ¿a qué viene seguir a pies juntillas los dictados de las redes sociales en algo tan serio como un ataque militar masivo e ilegal contra otro país?

Pero el tema se agrava aún más cuando el origen de las informaciones de esas redes procede de los Cascos Blancos. Los White Helmets son una organización financiada por el Reino Unido, Francia y Estados Unidos —entre otros— para alentar la injerencia extranjera contra Siria, de la que se conocen numerosos vídeos falsos. También se conocen algunos de sus estudios de grabación y multitud de fotografías que demuestran que los miembros de esta supuesta defensa civil son, en realidad, terroristas disfrazados para la grabación y difusión de montajes incriminatorios contra Siria.

Investigadores que llegaron a Duma y visitaron su único hospital no encontraron ninguna persona herida por el supuesto ataque químico. Sus médicos desmintieron las informaciones de los Cascos Blancos y testigos presenciales desvelaron cómo se grabaron las imágenes. Parece que quedan pocas dudas. Pero, si a EEUU, Francia y UK realmente le hubiera interesado conocer lo sucedido en Duma, no hubiera interferido en la misión de a Organización para la Prohibición de Armas Químicas que, precisamente hoy, se dirigía a esa ciudad para tratar de esclarecer los hechos.

Es muy probable que la demora de los investigadores de la OPAQ acabe por borrar o disipar las pruebas que pudieran existir sobre el terreno (si es que alguna vez las hubo). Así que, si EEUU no está interesado en que se conozca la verdad… podemos intuir qué ha sucedido realmente sobre el terreno.

Todo indica que se trata de una agresión planificada, premeditada y perfectamente coordinada de antemano con los Cascos Blancos, cuya intencionalidad es debilitar la capacidad de la República Árabe Siria para defender su territorio frente a las hordas yihadistas que actúan como ejército proxie de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN. Nada parecido al relato oficial que podremos oír estos días en los medios de comunicación o en boca de nuestros dirigentes.

No hay alternativa a Bashar el Assad, no hay alternativa a la soberanía popular de la nación siria. Con la liberación de Guta, la vida de las gentes de Damasco volverá a la normalidad y la inmensa mayoría de los sirios vivirán, tras más de siete años de guerra, alejados de la violencia. Eso es lo que molesta a EEUU, a Francia y Reino Unido y hunde toda su estrategia.

Ya se vislumbra la victoria definitiva de Siria sobre el terrorismo. Los miles de millones invertidos en colocar un gobierno afín a los intereses norteamericanos no han servido de nada. De ahí este ataque a la desesperada, inútil y neutralizado en buena parte por la defensa antiaérea siria. Era conocido con tanta antelación, que la mayor parte de lo más granado del ejército sirio y sus aliados estaba puesto a salvo, oculto o bajo el paraguas de los S-300 y S-400 rusos.

El pueblo sirio está, más que nunca, con su presidente, su gobierno y su ejército, frente a la agresión extranjera directa, como en este caso, o indirecta, a través de sus mercenarios terroristas, como llevan haciendo dede 2011. La estrategia de EEUU y sus aliados está llamada al fracaso. Siria es hoy más fuerte que ayer.

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Juanlu González, es un activista por la paz, anticapitalista y antiimperialista, que desarrolla parte de su tarea contrainformativa como analista en distintos medios nacionales e internacionales de prensa, radio y televisión. Experto en conflictos MENA (Medio Oriente y Norte de África) aunque, como internacionalista, no desdeña abordar otros espacios geográficos diferentes. Colabora asiduamente con las cadenas HispanTV y RT y mantiene su propio blog desde el año 2000, los Bits Rojiverdes, donde vuelca buena parte de su producción.

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