Macedonia del Norte y Grecia rompieron este martes definitivamente el hielo que marcó las relaciones bilaterales durante más de un cuarto de siglo y, en la primera visita oficial de un primer ministro griego a Skopje, Alexis Tsipras fue recibido como un viejo amigo.

«Hoy es un día histórico. Cuando miras el pasado, ves oportunidades perdidas y tiempo perdido. Cuando miras hacia el futuro, ves intereses y posibilidades comunes», dijo el primer ministro macedonio, Zoran Zaev, en una rueda de prensa conjunta con Tsipras tras este primer encuentro oficial.

«Perdimos tantos años y tiempo… No tuvimos relaciones normales durante tres décadas. Debemos correr ahora para compensar el tiempo perdido», apostilló Tsipras.

La visita de Tsipras constituye el paso decisivo hacia el deshielo entre Skopje y Atenas, después una enemistad que se ha prolongado desde que esta exrepública proclamara su independencia de Yugoslavia en 1991.

Las relaciones políticas con Grecia se congelaron de inmediato debido al problema emocional que generaba la denominación de Macedonia, que era la que figuraba en la Constitución de esa recién nacida república y que Atenas no estaba dispuesta a aceptar por temor a pretensiones territoriales, ya que en el norte griego hay una región con el mismo nombre.

Pero todo eso cambió en junio de 2018 cuando Skopje y Atenas suscribieron un pacto que permitió resolver esa larga disputa, bautizado como el Acuerdo de Prespa, por el nombre del lago fronterizo a cuyas orillas se firmó.

«Estamos aquí para construir puentes y derribar muros. No estamos atrapados en la historia, construimos nuestra propia historia», afirmó hoy Tsipras, quien hizo suyas las recientes palabras del papa Francisco de que todo el que construye muros queda atrapado dentro de ellos.

El nuevo nombre acordado en junio del año pasado, República de Macedonia del Norte, entró en vigor oficialmente en febrero, después de que el Parlamento de Skopje cambiara la Constitución.

Sin embargo, los ciudadanos en ambos países han visto con resquemor este acuerdo, bien sea por viejos temores o sentimientos nacionalistas o simplemente porque los respectivos partidos de la oposición eran contrarios a él.

A pesar de tener a buena parte de la ciudadanía en contra y en medio de manifestaciones de protesta en las calles de ambas capitales, el paso histórico les ha valido a ambos ser nominados para el Premio Nobel de la Paz.

Hoy ambos gobiernos firmaron una serie de acuerdos en materia de defensa, transporte, energía, digitalización, salud y agricultura en Skopje, adonde Tsipras llegó flanqueado por una decena de ministros y más de un centenar de empresarios.

Pese a la década de tensiones políticas, las empresas griegas siempre estuvieron presentes en Macedonia del Norte, especialmente en la industria petrolera y minera, el sector alimentario y el comercio.

«Debemos apresurarnos y salvar el abismo del pasado. A pesar de las dificultades, hay muchas empresas griegas activas en el norte de Macedonia. Necesitamos una mejor cooperación en el futuro», señaló Tsipras.

Sin embargo, con una tasa de desempleo de casi el 20 % en Macedonia del Norte y del 18 % en Grecia, la fuerte migración de jóvenes y la falta de flujo de crédito, los analistas coinciden en que la apuesta económica forzosamente deberá contar con ayuda exterior.

De momento, el Acuerdo de Prespa ha abierto ya las puertas de Macedonia del Norte a la OTAN y, una vez ratificado el protocolo firmado en febrero pasado, se espera que la plena integración pueda materializarse a finales de año o comienzos del próximo.

Tsipras informó de que hoy se discutió la posibilidad de que la aviación militar griega pueda defender el espacio aéreo de Macedonia del Norte, una vez que haya ingresado en la Alianza.

Además, Macedonia del Norte espera obtener en junio próximo fecha para el inicio de las negociaciones de adhesión a la Unión Europea (UE), de la que es candidato oficial desde 2005, pero bloqueadas por Grecia durante décadas por el citado conflicto.

Grecia será «aliado» y «ayudante» de Macedonia del Norte en sus esfuerzos por convertirse en parte de la UE, recalcó hoy Tsipras.

Por Ivan Blazhevski