Los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) fueron agrupaciones parapoliciales que practicaron terrorismo de Estado o «guerra sucia» contra ETA y su entorno entre 1983 y 1987, durante los dos primeros gobiernos de Felipe González. La especulación en torno al grado de conocimiento y participación del gobierno en las actuaciones ilegales del GAL jugaron un factor determinante en la derrota del PSOE durante las elecciones generales (1996), tras las que González renunció al liderazgo del partido.

El propio González ha sido acusado de estar tras la misteriosa figura del «Sr. X», nombre con el que se refieren los medios de comunicación al hipotético dirigente del entramado GAL, cuya identidad real no ha trascendido. El PSOE siempre ha negado toda responsabilidad respecto a los GAL y González nunca ha sido acusado formalmente ante un tribunal por estos hechos, si bien durante su administración González no permitió la investigación completa de los fondos reservados con los que se había financiado a los GAL.

El senado constituyó una comisión de investigación que no llegó a aprobar un informe final de conclusiones,​ pero aclaró la participación de fondos y cargos públicos que después establecieron los jueces.

Los GAL y la prensa

Petición de creación de los Gal y exculpación de González

La investigación periodística sobre los GAL se inició en 1987 en el periódico vasco Deia de la mano de los reporteros Ricardo Arques y Juan Carlos Urrutxurtu. Ese mismo año, y ya en Diario 16 y a partir de fuentes oficiales del Ministerio de Interior del propio Gobierno de España, fue el propio Arques quien continuó la investigación junto con otros periodistas como Melchor Miralles o Pepe Rei.

Ramirez, hoy director de El Español, animaba en octubre del 83 desde Diario 16 a «terminar con ETA de la forma que sea». Bajo el título «Hay que destruir a ETA», el editorial de Diario 16, refiriéndose a la actuación de varios geos en el frustrado secuestro del etarra Larretxea en Francia, decía: «Es preciso cerrar filas en tomo a este buen Gobierno que tenemos, formado por hombres competentes y patriotas, dispuestos a conciliar los valores esenciales de libertad y seguridad». Más adelante, señalaba: «Frente al siniestro engranaje montado en torno al santuario francés, el Estado español tiene legitimidad moral para recurrir a veces a métodos irregulares».

En 1989, a raíz del despido de Pedro J. Ramírez como director de Diario 16 y de la posterior creación de El Mundo, las investigaciones sobre el caso continuaron en este último periódico. Cientos de artículos fueron escritos desde entonces especulando sobre la identidad del «señor X» y cubriendo toda la información sobre el caso.

Según el periodista de investigación Paddy Woodworth, autor de uno de los libros de cabecera de este caso por la profundidad de sus indagaciones, ‘Guerra Sucia, Manos Limpias’, el presidente del Gobierno en la época en que actuaron los GAL, entre el otoño de 1983 y el verano de 1987, Felipe González, es «judicialmente inocente, pero políticamente culpable» de los crímenes cometidos por los miembros de los GAL, que produjeron un total de 27 muertes y más de 30 heridos.

«O bien sabía lo que estaba haciendo su gente y es culpable, o no lo sabía y era un incompetente», ya comentaba Woodworth en el 2002.

La Razón y los GAL

Ahora, es el periódico La Razón el que se hace eco de un informe desclasificado por la CIA que aportan más información de los primeros atentados del grupo terrorista. «Felipe González ha acordado la creación de un grupo de mercenarios para combatir fuera de la ley a terroristas», destaca en su título el rotativo del medio dirigido por Francisco Marhuenda.

La Razón destaca que el documento, titulado «España: Terrorismo vasco y respuesta gubernamental», señala que «el gobierno del primer ministro Felipe González, que muchos pensaban sería blando con el terrorismo, se ha mostrado implacable en la resolución para erradicar ETA a través de una combinación de concesiones políticas a la minoría vasca e intensificando los esfuerzos legales».

Hasta este punto es literalmente lo que dice el documento en cuestión. Señala también el texto que «las operaciones de los GAL son de procedencia incierta –en comunicados han asegurado ser de diversas nacionalidades–, con conexiones con el hampa, la Organización del Ejército Secreto (OAS), y la Legión Extranjera Francesa, aunque muchos periodistas españoles y observadores públicos sospechan con fuerza que el grupo pudo ser oscurecido por el gobierno español».

Apoyándose en informaciones periodísticas, la CIA señala que la creencia general es que se señalaba al gobierno del entonces presidente del Gobierno Felipe González, aunque «ha sufrido poco la política doméstica» respecto a estas alegaciones y fijaba que ni el propio Felipe González ni ningún alto cargo había sido directamente apuntado en estas conexiones.

Pero una de las sombras de este reportaje se encuentra en el penultimo párrafo, donde el periodista de La Razón señala, literalmente: «Según la CIA «el Gobierno, sin embargo, parece determinado a adoptar una estrategia poco ortodoxa en relación con ETA». Tras una frase censurada, tal vez por indicar el nombre de la fuente, la Agencia escribe que «González ha acordado la formación de un grupo de mercenarios, controlado por el Ejército, para combatir fuera de la ley a los terroristas»».

Este es el texto del informe desclasificado en cuestión:

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«[frase censurada] González has agreed to the formation of a group of mercenaries, controlled for the Army, to combat the terrorists outside the law», es en lo que se centra La Razón. Tanto la frase y la parte censurada puede dar lugar a múltiples interpretaciones, por lo que la información vertida por el periódico estaría faltando a la verdad dando como cierta su propia interpretación.

Sin embargo, la clave está en poco más arriba. Como puede comprobarse en el documento que adjuntamos, en la primera frase subrayada, «According to the press» (de acuerdo con la prensa), señala que la información vertida en el informe está basada en los diferentes artículos periodísticos basados en el tema de los GAL.

Este dato se reafirma en el mismo párrafo de la frase que destaca en exclusiva La Razón: «The Spanish press is rife with speculation that the authorities are behind GAL» (La prensa española está plagada de especulaciones sobre las autoridades están detrás de GAL).

El definitiva, el medio dirigido por Marhuenda obvia dos frases claves en el informe de la CIA, consiguiendo un gran titular, pero faltando a la verdad. Desde aquí no sabemos si el «señor X» es Felipe González, aunque hay muchas flechas que apuntan a él, pero La Razón tampoco lo sabe.