Este lunes una mujer era detenida en la playa de Zurriola en San Sebastián tras saltarse el confinamiento para ir a hacer surf.

La socorrista de la vecina playa de la Concha intentaba pasar desapercibida pero fueron sus propios compañeros quienes avisaron a las autoridades cuando la vieron en el mar.

La mujer, que hizo caso omiso a los requerimientos de los agentes y no salió del agua hasta una hora después, ha sido acusada de delitos de desobediencia, resistencia a la autoridad y contra la salud pública por su comportamiento.

Según la Ley de Salud Pública, en el caso de infracciones muy graves por «la realización de conductas u omisiones que produzcan un riesgo o un mal muy grave para la salud de la población», las multas van desde los 60.001 a los 600.000 euros.

La escena fue grabada y difundida por el joven Javier Sanz que también se encontraba surfeando en la zona y que mostraba su indignación ante lo que estaba sucediendo: «Positivo por coronavirus y encima huyendo de la Policía, ¿esto es una broma o qué? Es un espectáculo, está todo el mundo mirando».

La reacción de la socorrista, en lugar de disculparse, ha sido amenazar a través de Instagram al chico: «Hola hijo de puta, soy la chica a la que has grabado. Pronto tendremos una conversación porque te encontraré, sinvergüenza, puto feo, te vas a enterar».

Pero tal y como denuncia el joven, no solo ha recibido amenazas por parte de ella sino también de otros usuarios de la red social: «Todas estas solicitudes son para mandarte a la mierda como poco, te vas a tener que ir a vivir a Madrid porque en Donostia… prepárate pringado», se podía leer en otro de los mensajes.

Javier ha hecho público los insultos y amenazas proferidos por la detenida y ha acudido a la comisaría de la Ertzaintza para denunciar los mensajes recibidos a través de las redes sociales.