Por Javier Cortines

A sólo quince días del referéndum del 1-0 sobre la independencia de Cataluña, quiero recordar un diálogo que tuvieron hace 2500 años Sócrates, partidario de respetar las leyes, y su amigo Critón, quien argumentaba que, en una sociedad corrompida, era legal saltárselas a la torera.

Sus argumentos cobran gran actualidad en España, donde la opinión pública se encuentra crispada y la mayoría de las instituciones atraviesan una profunda crisis, (espoleada por una creciente falta de credibilidad), tras haber absorbido “el humus de estos tiempos” en los que se pone en duda, incluso, la imparcialidad de la justica.

Sócrates, (que representaba la vieja mentalidad del siglo V) amaba Atenas y defendía que no había nada por encima de la ley. Su amigo Critón, por el contrario, rechazaba sus argumentos pues él, que se consideraba hijo del nuevo espíritu del siglo IV, se mostraba partidario de desobedecer a los jueces pues, en aquella época, “la fe en la patria se había desmoronado”.[1]

Critón vive inmerso en el relativismo de una época que infravalora lo transcendental.El amigo y discípulo de Sócrates, consideraba que “las leyes no nos obligan a nada. Y, ya que no nos proporcionan ningún beneficio, no tenemos para ellas ni deberes ni obligaciones”. [2]

Ambos amigos hablaron de la validez de las leyes en la prisión de Sócrates, cuando ya faltaba muy poco para que el sabio tomara la cicuta, ya que había sido condenado por el Areópago(Tribunal Superior de Atenas) al destierro o al suicidio, por pervertir con sus ideas a la juventud.

Cuando Critón le propone huir (era un hombre muy rico y el carcelero aceptaría de buena gana un soborno), Sócrates le responde que ningún ciudadano está por encima de la ley, y que él la cumplirá, para asegurar la buena marcha de la polis, aunque le parezca injusta.

Así responde Sócrates a Critón cuando éste le habla de fugarse: “Si en un momento determinado las leyes nos perjudican y creemos que están equivocadas, ¿Por qué no pensamos si también estaban equivocadas cuando nos beneficiaban?”

El maestro pensaba que “El ciudadano, a título personal, no es nadie para decidir la justicia o injusticia de las leyes” y afirmaba que “tanto en este mundo como en el otro, es mejor sufrir una injusticia que cometerla”.

Sin querer hacer paralelismos entre la España de 1978 y la de 2017 (recurriendo para ello a la alegoría de Sócrates), se puede decir que estamos viendo cómo se forma, cual erizada montaña de agua, un Tsunami en las costas catalanas que, sin duda, impactará en la inexpugnable Madrid.

Tanto los Hunos como los Otros han bloqueado, matado, el diálogo, y, por no esforzarse por entenderse (o al menos intentarlo sin juegos de magia) ahora nos encontramos en un callejón sin salida, con trampa mortal incluida. Dicho conla máxima de Goya “el sueño de la razón (diálogo) produce monstruos” (o los producirá).

Y Vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para partir sendas lanzas a favor de Ada Colau y Manuela Carmena, que se están convirtiendo -ya lo eran- en un referente de honestidad democrática que tristemente no tiene muchosespejos en nuestra esperpéntica bancada

 

[1] Diálogos de Platón, Págs. 83, 84 y 85. (Ediciones Bruguera, 1984). Algunas de esas ideas son analizadas por los traductores y prologuistasMª Juana Ribas y A. González Gallego.

[2]Idem.

mm
Retrato de Javier Cortines realizado por el pintor Eduardo Anievas. Este escriba es el autor de la trilogía "El Robot que amaba a Platón", obra que no gusta nada a las editoriales consagradas al dios tragaperras por su espíritu transgresor y que se puede leer gratis en su blog: Nilo Homérico, en cuya portada se puede escuchar, además, la canción de Luis Eduardo Aute "Hafa Café".

Deja un comentario