El solipsismo es el término con el que se designa toda doctrina según la cual resulta imposible ir más allá de la propia conciencia, por lo que resulta imposible conocer algo más que el propio «yo», al que se considera la única realidad evidente y absoluta.

Según esta creencia metafísica lo único de lo que uno puede estar seguro es de la existencia de su propia mente, y la realidad que aparentemente le rodea es incognoscible y puede, por un lado, no ser más que parte de los estados mentales del propio yo.

De este modo, los objetos, personas… serían emanaciones de su mente y, por lo tanto, la única cosa de la que podría tener uno seguridad es de la existencia de sí mismo.

Solipsismo y sus primeras apariciones

El uso de este término fue empleado por primera vez en un texto llamado Monarchia solipsorum escrito por Clemente Scotti, publicada en 1645.

En el Monólogo de Segismundo de la famosa obra La vida es sueño del escritor Calderón de la Barca se refleja el pensamiento solipsista cuando el protagonista, Segismundo, encerrado desde que nació en una torre, se pregunta si es real el mundo que ve a través de la ventana y si esta vida en realidad no es más que un sueño, debido a que todo le parece una ilusión.

Algunas filosofías orientales también se acercan levemente a esta postura, como por ejemplo el budismo o el taoísmo, que enseñan que trazar una distinción entre el yo y el universo no tiene sentido y es arbitrario, y meramente un artefacto del lenguaje en lugar de una realidad inherente.

Sin embargo, hay que ser precavidos en esta comparación ya que en dichas filosofías buscan más bien una anulación del yo y que su presencia debe ser erradicada.

El solipsismo en otras corrientes

El solipsismo se encuentra en relación con otras corrientes del pensamiento humano, como lo son el idealismo y el realismo. El idealismo insiste en la prioridad que tiene “la idea” como modo de aproximarse o de conocer al mundo; esta idea parte necesariamente del sujeto y a partir de este es que se puede deducir la realidad de aquellas cosas “existentes”.

La doctrina de George Berkeley, uno de los principales representantes del solipsismo se fundamenta en el rechazo a la existencia objetiva de la realidad tanto inmediata como material y la mente es el único lugar en donde se encuentra la verdadera existencia de las cosas. 

La filósofa Christine Ladd-Franklin afirmaba que el solipsismo era irrefutable, ya que todos los seres humanos nos encontramos a merced del “predicamento egocéntrico”. La única certeza es la propia percepción, lo demás no puede ni conocerse ni asegurarse, ya que nos resulta imposible acceder a ello.

Muchas veces hemos sentido que la realidad es difícil de asimilar, como si hubiera algo extraño en ella, como si no fuese algo coherente, algo que se puede considerar solipsismo, o lo que es lo mismo, todo lo que existe está inventado por el propio «yo».

Las cosas que vemos son producto de nuestra imaginación, de nuestra mente, y lo único de lo que uno puede estar seguro es de la existencia de uno mismo, siendo el mundo que nos rodea una recreación de la mente.

Platón, aunque no negaba la existencia de un mundo sensible, argumentaba que percibimos por los ojos y los oídos pero hay algo en nuestro conocimiento que no está en conexión con el órgano sensorial.