En 1992 Francis Fukuyama publicó un ensayo al final de la caída del muro de Berlín y durante la demolición del bloque comunista titulado «El fin de la Historia», en el que argumentaba que la democracia liberal constituía el hito último de la evolución humana.

La idea de que si entendíamos nuestra historia como un camino inexorable hacia el progreso, el progreso, su forma más perfecta, libre, justa y próspera, terminaba en las democracias liberales, aparentó verosimilitud durante un tiempo.

Como relatarían más tarde Ivan Krastev y Stephen Holmes en The Light That Failed, gran parte de las élites políticas e intelectuales de Europa del Este o de Asia miraban hacia el liberalismo occidental con admiración. Hungría, Polonia, India o China aspiraban, en cierto modo, a ser como Occidente.

Sin embargo, los imitadores de Occidente serían solo copias imperfectas del original. Durante la crisis financiera de 2008, cuando se tambaleaba el modelo económico y político de las democracias liberales, muchos gobernantes buscaron otros caminos donde no tuvieran que ir a remolque.

Solo el 13% de la población mundial vive en una democracia
Solo el 13% de la población mundial vive en una democracia
En 1995, la respuesta a si ha fracasado la democracia liberal como aspiración universal de todo progreso futuro sería que no, mientras que en 2022 es que sí. El auge de distintas formas de autoritarismo, desde la dictadura hasta las democracias «iliberales», ha coincidido con un estancamiento del modelo occidental, liberal.

El 70% de la población vive en dictaduras

Según el informe sobre democracia de este año del Instituto Varieties of Democracy (V-Dem) de la Universidad de Gotemburgo, el 70% de la población vive ahora en dictaduras.

Esta entidad afirma que la invasión de Ucrania corrobora lo que ha estado advirtiendo durante años: que la autocratización, conduce, entre otras cosas, a más guerras. Los líderes autocráticos se han envalentonado cada vez más.

El nivel de democracia ha vuelto a los niveles de 1989, lo que significa que los últimos 30 años de progreso democrático ahora son cosa del pasado. En 2012 había 42 democracias liberales en el mundo, una cifra que se ha reducido a 34, es decir, el 13% de la población mundial.

El mayor declive democrático durante el último año se ha producido en la región del Pacífico, Europa del Este, Asia Central, América Latina y el Caribe.

Sólo el 13 por ciento de la Humanidad vive en democracias y las dictaduras van en aumento. El último informe muestra que la tendencia continúa en la UE, donde el 20% de los Estados miembros han sido autocratizados durante la última década.

4 Comentarios

  1. Tenemos las democracias demasiado idealizadas. Desde Sócrates y Platón NO hemos aprendido nada(24 siglos), los más sabios del mundo occidental. Ya nos dijeron repetidas veces que este sistema del: una persona-un voto, está pervertido por la demagogia. O sea, que quien decide son los demagogos. Olvidémosnos de que las dictaduras son peores; si tuviéramos un dictador que fuera mejor que un democrademagogo, las cosas irían mejor. El problema es que siempre pensamos que el pueblo es muy sabio, pero la cruda realidad es que mayoritariamente es muy estúpido. Al final, la ecuación es que si el pueblo es estúpido, elegirá estúpidamente, y el producto serán políticos igualmente idiotas.
    Tenemos que ir hacia democracias cualitativas, donde el poder del voto sea por puntos, tras una evaluación del electorado, donde se valorice cosas como tener el intelecto suficiente como para no dejarse engañar por la maléfica demagogia. Una evaluación que puntuara la sensatez social, la ética, la solidaridad, etc.
    …..y esto no es elitismo: ES SUPERVIVENCIA.
    https://www.youtube.com/watch?v=3qOVCbdl0nY&t=3s

  2. Desde Sócrates y Platón hemos retrocedido intelectualmente.
    Usamos alta tecnología, pero no somos capaces de entender cosas muy simplonas: como el concepto del barco de Sócrates.
    Sócrates y Platón eran muy conscientes de que el sistema: una persona- un voto, estaba totalmente pervertido por la demagogia.
    https://www.youtube.com/watch?v=CziEHf5pglk

  3. IDEAS FLUYENDO
    Lo fundamental que los progresistas debemos saber es que las ideas no son como el mármol, ni siquiera como el hierro; porque estos materiales se agrietan y se oxidan. Y al final no terminan cumpliendo su función, como las bicicletas sin cadena.
    Ya no estamos en los 60s, ni en los 70s u 80s. Lo que valía entonces, ha perdido su razón de ser. Y no es, como decía Groucho, por el simple cambio de principios; sino por el cambio de toda la sociedad mundial. Antaño se vivía unas ansias de cambio a mejor, basadas en la ilusión y el deseo. Era la lucha del pueblo contra las dictaduras de todo pelaje. Las reglas eran muy claras: «El pueblo al poder».
    Ahora, casi medio siglo después, los auténticos progresistas nos damos cuenta de que ese «pueblo» puede ser muy «peligroso» y apoyar y votar repetida e insistentemente a partidos netamente demagógicos y peligrosos.
    ¡ CUIDADÍN ! , amigos de la izquierda clásica, el enemigo ha cambiado. Y está más cerca de lo que vosotros os creéis. Y si no lo veis, os prodríais estar convirtiendo en ellos sin daros cuenta;
    seríais, también, mármol agrietandose o hierro oxidándose. Tenéis que fluir hacia ideas que no vean la razón en el seno de una gran masa de gente llamada «el pueblo»; porque la razón sólo puede estar únicamente el las propias ideas, por muy reducido que sea el número de gente que defienda éstas.
    Ahora asistimos, a nivel mundial, a que un grandísimo número de gente se está derechizando. El mundo es cada vez más incontrolable e inquietante. Nos dirigimos ciegos hacia el abismo; embelesados por una dulce música; bailando distraídos en un lujoso salón de un gran barco, del que no queremos saber el nombre: El Titanic. Miles de millones de «el pueblo» van a las urnas armados hasta los dientes de peligrosos votos; engañados por las dulces mentiras de locos políticos enfermos de codicia y poder.
    Ahora, amigos de la izquierda clásica, el enemigo no son los dictadores; es: la ignorancia del pueblo manejada por la política demagógica.
    Este sistema democrático se está agrietando y va a colapsar. Si no reformamos y mejoramos la democracia: colapsaremos con ella.
    Ahora estamos en el año 2022, y nuestra visión del mundo tiene que actualizarse a esta nueva realidad.
    Mente fresca, mente siempre PROGRESISTA.
    Sólo desde las buenas ideas podremos ir a mejor.

    «DADME UNA GRAN IDEA, Y CAMBIARÉ EL MUNDO»
    Sócrates

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