Brasil, país donde anualmente se registran más de 60.000 muertes violentas intencionales, tiene uno de los más altos niveles de impunidad del mundo y solo el 8 % de los homicidios son esclarecidos, denunció este miércoles la ONG Río de Paz.

De acuerdo con la organización, mientras que en países desarrollados la mayoría de los homicidios son castigados por la Justicia, en Brasil la cifra «deja mucho que pensar».

«En Alemania más del 98 % de los homicidios son castigados, en Japón más del 95 %, pero en Brasil apenas 8 % son dilucidados», aseguró a Efe Antonio Carlos Costa, fundador de la ONG Río de Paz.

Costa tomó como referencia el caso de la concejala Marielle Franco, una mujer de favela, negra y lesbiana que hace un año fue asesinada a tiros y cuyo crimen aún no ha sido totalmente dilucidado ni mucho menos castigado.

La concejala y el conductor del vehículo en el que viajaba, Anderson Gomes, fueron asesinados el 14 de marzo de 2018 en una calle del centro de Río de Janeiro.

Tras un año del homicidio, este martes fueron capturados y denunciados ante la Justicia dos sospechosos de ser los autores materiales del crimen, pero aún se desconoce quién fue el autor intelectual.

«Queremos saber quiénes mandaron matar a Marielle, queremos saber quiénes fueron los autores intelectuales de ese asesinato. Ese crimen está metido en un contexto muy grande de impunidad, como lo están la mayoría de los homicidios en Brasil», explicó Costa.

Para el activista, el hecho de que la justicia no dilucide este tipo de casos hace que los delincuentes sigan cometiendo los crímenes en libertad porque «quien mata, quien manda matar, sabe que no será castigado».

Costa pidió acciones concretas al Gobierno y a la Justicia de Brasil que ayuden a disminuir los índices de homicidios que, según explicó, son en promedio de 30 asesinatos por cada 100.000 habitantes.

«Queremos metas mensurables, cronograma y compromiso del ministro de Justicia para que Brasil alcance las estadísticas de los países desarrollados», aseguró.

La denuncia de la ONG estuvo acompañada de un acto simbólico en la céntrica plaza Cinelandia, en Río de Janeiro, donde los activistas montaron una jaula gigante que simulaba una celda vacía que representaba a la impunidad.

La celda tenía mensajes en inglés y portugués que decían «Quién mandó matar a Marielle» y «Prisión vacía pero la calle llena de sangre».

Según el Fórum Brasileño de Seguridad Pública, Brasil registró en 2017 una media de 175 homicidios por día y el número de muertes violentas aumentó casi un 3 %, hasta llegar a 63.880 homicidios.