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Traducción: Teresa Domínguez

El Dr. Mohammed Abdul-Mughni es la última víctima de la epidemia de cólera. El médico dedicó su trabajo a tratar a los pacientes de cólera en el hospital de Sabeen en Saná, Yemen, después se infectó él mismo mientras trabajaba en el departamento de cólera y falleció.

Hace dos años, la enfermedad del cólera afectaba a más de un millón de personas en Yemen, después de que algunas ONGs hicieran grandes esfuerzos por hacerla desaparecer, desafortunadamente, el cólera ha regresado con un brote rápido sin precedentes y difícil de contener, especialmente en un país en el que más de la mitad de sus establecimientos de salud no funcionan.

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Carpas establecidas con el apoyo de la OMS (Organización Mundial de la Salud) en el hospital de Sabeen, para atender a pacientes con cólera, foto tomada por Mohammed Alhojily

 

Según una Organización líder mundial, más de 110,000 yemeníes se han infectado de cólera en las últimas semanas en Yemen.

Los hospitales en Saná no tienen la capacidad para recibir a todos los pacientes, mientras que una gran cantidad de oleadas de pacientes con cólera, continúan llegando a los establecimientos de salud, lo que genera una gran presión y una situación catastrófica que podría amenazar a miles de enfermos a menos que se hayan tomado medidas urgentes en tratamiento de primeros auxilios y salud inmediata.

La epidemia de cólera no es la única enfermedad que se cobra cientos de vidas yemeníes, existen muchas enfermedades que se podrían prevenir y que causan una muerte cada diez minutos en Yemen.

Día a día, la situación catastrófica crece y, sin embargo, no hay soluciones de paz.

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