La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, afirmó hoy que, de convertirse en un país independiente del Reino Unido, Escocia continuaría usando la libra esterlina, a menos de que el Parlamento escocés aprobara instaurar una moneda diferente.

«Hasta que un Parlamento escocés elegido democráticamente decida lo contrario, utilizaremos la libra, que es nuestra moneda, al igual que la moneda de otras partes del Reino Unido», declaró la líder independentista durante la sesión de preguntas semanal.

Los líderes del Partido Conservador y Laborista, Jackson Carlaw y Richard Leonard, respectivamente, la cuestionaron acerca de la moción que el Partido Nacionalista Escocés (SNP) votará en su congreso de primavera, entre el 27 y el 28 de abril.

El texto propone que si se celebra una segunda consulta de separación del Reino Unido, la formación defenderá la implantación de una nueva moneda a partir de un periodo de unos diez años tras la independencia, siempre que se cumplan las condiciones económicas necesarias, en especial la reducción del déficit.

Jackson indicó que las propuestas para introducir la moneda escocesa causarían el «caos» en la economía, ya que aquellos con créditos correrían el riesgo de que su cuantía aumentara, y acusó al SNP de querer impulsar «un referéndum ilegal en cuestión de semanas», lo que provocó el abucheo de las filas nacionalistas.

«Otra semana, el SNP demuestra que solo hay una prioridad para este Gobierno y que satisface la obsesión de Nicola Sturgeon de un segundo referéndum de independencia», sostuvo Carlaw.

Sturgeon afirmó que lo que urgente en este momento es resolver qué va a pasar con el «brexit», a tan solo tres semanas de que se produzca, e instó a los conservadores escoceses a «demandar a la primera ministra, Theresa May, que retire de la mesa la opción de abandonar la Unión Europea (UE) sin acuerdo».

Leonard cuestionó a Sturgeon acerca de si el SNP planearía «usar la libra esterlina sin el respaldo de un banco central», a lo que la aludida respondió que la posición de los laboristas y los conservadores sobre estas cuestiones «es absolutamente ridícula».

«Creo que Escocia debería tener la capacidad de elegir los acuerdos en moneda y en todo lo que mejor se adapte a nuestras necesidades e intereses», destacó, y recalcó que existe «un número cada vez mayor de personas en Escocia» que apoyan que «se convierta en un país independiente».

La dirigente escocesa ha declarado que hará públicos sus planes sobre una posible segunda consulta sobre la independencia «en las próximas semanas», cuando los términos del «brexit» estén más claros.

Aunque en 2014 Escocia celebró un referéndum de independencia en que el 55 % del electorado rechazó la separación, la salida de la UE ha reabierto el debate sobre la posibilidad de volver a las urnas.

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