Javier F. Ferrero

Años de guerra en Sudán del Sur han convertido la vida de millones de niños en una auténtica tragedia. Miles de niños han muerto o han resultado heridos desde que estalló el conflicto en diciembre de 2013.

El conflicto y el subdesarrollo han plagado el área durante décadas, dejando a sus niños sin educación, desnutridos y vulnerables a las enfermedades, el abuso y la explotación.

Según indica Henrietta H. Fore, directora ejecutiva de UNICEF que visitó Juba, Ganiyel y Bentiu a principios de este año, “a medida que Sudán del Sur cumple siete años, una guerra aparentemente interminable continúa devastando las vidas de millones de niños“.

Las partes del conflicto pueden y deben hacer más para recuperar la paz“, dijo Fore, “los niños de Sudán del Sur merecen algo mejor“.

 

Las cifras

La Escasez de alimentos nos deja con casi la mitad de la población (5,3 millones de personas) no pueden cubrir sus necesidades de alimentarias. Las familias no pueden comprar comida y sobreviven a base de nenúfares o semillas. Apenas comen una vez al día.

La proporción de personas que pasan hambre pasó del 35% en 2014 a casi el 60% en la actualidad, con algunas zonas de Sudán a un paso de la hambruna, especialmente durante la temporada de escasez. 1,1 millón de niñas y niños sufre desnutrición aguda, de los que 300.000 sufren desnutrición aguda grave, que pone sus vidas en serio riesgo.

Los niños continúan enfrentándose al riesgo de reclutamiento en grupos armados. Las niñas están expuestas a la violencia sexual, el matrimonio forzoso y la explotación. Hay límites en el acceso humanitario a muchas zonas del país y 2 millones de niños no pueden ir a la escuela. A pesar de que 800 niños han sido liberados de los grupos armados desde el comienzo del año, se estima que otros 19.000 continúan sirviendo como combatientes, trabajadores y mensajeros y sufriendo abuso sexual.

Además, continúan los brotes recurrentes de cólera y sarampión, y la malaria sigue siendo la enfermedad que más afecta a los niños y niñas.

Una de cada tres escuelas fue destruida, ocupada o cerrada desde 2013, por lo que el conflicto también ha dejado a unos dos millones de niños sin educación. Actualmente Sudán del Sur tiene la mayor cantidad de niños no escolarizados en el mundo.

Los esfuerzos para ayudar a quienes más lo necesitan se ven obstaculizados. Desde que estalló la guerra, más de 100 trabajadores humanitarios han muerto, incluido un conductor de UNICEF la semana pasada.

 

Camino a la paz

La firma de un alto el fuego permanente entre las dos principales partes enfrentadas en Jartum el mes pasado fue un paso positivo, ofreciendo un destello de esperanza en lo que ha sido un proceso de paz incierto.

Los acuerdos de seguridad son complejos y comprenden cuatro ámbitos: la determinación de las áreas desmilitarizadas; las modalidades de acantonamiento de las tropas; el calendario para la unificación de fuerzas y el número de representantes de las partes en el Comité Conjunto de Seguridad para la Transición.

El mes pasado, Kiir firmó el acuerdo marco con el líder rebelde Machar en Jartum, allanando el camino para las conversaciones hacia un tratado completo. Los rebeldes, sin embargo, rechazaron algunos elementos del acuerdo y ambas partes se acusaron mutuamente de violar la tregua, intercambiando la culpa por los ataques que han matado a 18 civiles.

El Gobierno de Sudán del Sur ha confirmado que el ex vicepresidente del país y actual líder rebelde Riek Machar será restituido en su cargo como número dos del Ejecutivo, en virtud del acuerdo de paz que pondrá fin a la cruenta guerra civil que ha asolado el país.

Ahora contamos con el liderazgo y los comandantes para respetarlo y al mismo tiempo garantizar que los trabajadores humanitarios tengan acceso sin restricciones a quienes lo necesitan“, dijo Fore.

La jefa de UNICEF recordó que Sudán del Sur fue el primer país que visitó desde que asumió su cargo. “Vi por mí misma lo perjudicados que han sido los niños con la guerra. Simplemente no pueden soportar más”, concluyó.

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