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Nujeen: cruzando el Mediterráneo en silla de ruedas

Esta joven de 18 años nació en una familia kurda al norte de Siria. Cuando era pequeña, su familia se trasladó a Alepo, pero sus padres no podían pagar una escuela a la que pudiera acudir con sus circunstancias, por lo que se pasó los primeros años metida en casa viendo documentales. De esa épica, recuerda el reportaje en el que, antes del fatídico 15 de marzo de 2011, vio cómo los disturbios en las calles de su país al otro lado de la ventana darían paso a la guerra en Siria.

Su familia, al ver cómo la violencia iba en aumento, huyó con ella hasta la frontera de Turquía, donde tuvieron que separarse. Su hermano Bland se marchó con su hermano mayor que llevaba diez años viviendo en Alemania. Al poco tiempo, Nujeen, cuatro sobrinas y dos hermanas siguieron también hacia Alemania dejando a sus padres en Turquía.

No estaba segura de sí me iba a despertar al día siguiente. Ninguno de nosotros lo estábamos.

En una endeble embarcación, las siete chicas llegaron a Lesbos, donde la fotógrafa de ACNUR, Ivor Prickett, recogió el momento en el que sacaban en brazos a la joven en silla de ruedas. Esta foto aparecería en las noticias de todo el mundo.

La gente no se da cuenta de lo duro que es intentar reconstruir nuestras vidas desde cero. Les diría: traten de conocernos. Hay más en nuestro interior y dentro del tuyo de lo que todo el mundo piensa.

Una vez en Europa, su vida no se convertiría en un camino de rosas. Desde Alemania, Nujeen esperaba poder solicitar la reunificación familiar para que sus padres pudieran unirse a ella desde Turquía, pero los trámites tardaron tanto, que se hizo demasiado mayor para poder solicitarlo.

TED Talk Nujeen refugiada siria

“Estar discapacitada no me define, no dice qué soy, quién soy o qué puedo hacer”

“En los dos últimos dos años he aprendido realmente a apreciar lo que tengo. Porque sé lo que significa no tener estas cosas”, asegura. Su cerebro extraordinario y una voluntad de hierro han permitido a la joven siria aprender alemán rápidamente y adquirir visibilidad pública para concienciar sobre lo que está pasando la gente de su país.

“Ahora tengo una voz y puedo ayudar a la gente”, dice Nujeen desde su nuevo hogar en Wesseling, una pequeña ciudad al oeste de Alemania. Allí, comparte piso con su hermano, sus hermanas y sus sobrinas y ha empezado a ir cada día a un colegio para personas con discapacidad, además de recibir la terapia física que necesita. Sabe que no todos tienen tanta suerte como ella.

“Hay muchos que son menos afortunados de lo que lo soy yo ahora. Puedo tener un buen piso y puedo ir a la escuela, pero la gente sigue sufriendo. Lo que más me asusta es que yo, mi familia y mi pueblo sólo seamos una cifra en una página olvidada en la historia.”.

Su decisión y su capacidad intelectual le han llevado a escalar este mensaje a través de iniciativas como la charla TED No soy un número” con la que ha acumulado miles de visualizaciones y el libro de sus memorias recientemente publicado con su mismo nombre: Nujeen.

El sueño de Nujeen, convertirse en astronauta

La historia de esta refugiada ha dado la vuelta al mundo y ha llegado a conocerse en todos los ámbitos y países. Su optimismo tras la experiencia vivida se ha convertido en esperanza para muchos y en un altavoz para entender la situación de los refugiados sirios para otros.

Ahora, la joven espera poder ir a la Universidad para estudiar física y poder así cumplir su sueño de convertirse en astronauta.

Quiero encontrar la felicidad en las pequeñas cosas que tengo y hacer que otros sean felices, no importa lo mala y oscura que parezca la situación. Nada dura para siempre, ni siquiera la guerra. Voy a tratar de hacer que la gente crea en un mañana mejor.

La emoción con la que explica su experiencia es el mejor ejemplo de que hace falta seguir soñando para llevar esperanza a millones de personas que han huido de la guerra en Siria.

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