Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, se ha reunido con los representantes del mundo de la tauromaquia, como el director de Asuntos Taurinos, Miguel Abellán, los diestros Cayetano Rivera Ordoñez, Andrés Roca Rey, y Cristina Sánchez, o el presidente de la Fundación Toro de Lidia, Victorino Martín, entre otros, para ofrecerles su apoyo.

Ayuso les comunicó que su Gobierno ha pedido al de la Nación que reduzcan el tipo del IVA del toro de lidia del 21 al 4 por ciento, para mitigar «las pérdidas económicas por la ausencia de espectáculos taurinos».

Asimismo, trasladará al Gobierno Central las reivindicaciones del sector relativas a que los ganaderos del toro de lidia puedan adherirse a las ayudas de la Política Agraria Común (PAC), dependientes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación; o que se ingrese cuanto antes las prestaciones económicas que les puedan corresponder a los profesionales taurinos (matadores de toros, novilleros, banderilleros, picadores, mozos de espadas y ayudas de mozos de espada) por parte del Ministerio de Cultura y Deporte.

Sin embargo, por encima de todas estas medidas de apoyo con dinero público a un sector rechazado por la mayoría de los españoles y españolas y cuya decadencia es más que notoria, se sitúa la propuesta de la presidenta regional celebrar una corrida de toros en beneficio a los sanitarios y sanitarias madrileños.

El acto tiene fecha y no puede ser otro que el doce de octubre, día de la Hispanidad y fiesta nacional. El día más importante para los que portan la bandera de España en la muñeca, para los que cambiaron los aplausos a los sanitarios por caceroladas, pretenden que se maltrate hasta la muerte a seis animales en homenaje a los que tantas vidas salvaron. Un perfecto resumen de la gestión del Gobierno de Ayuso: falta de sensibilidad, populismo y apoyo a los privilegiados.