El Tribunal Constitucional de la ciudad de Basilea (Suiza), emitió la semana pasada un dictamen favorable para que se legisle una normativa a favor de los grandes simios y sus derechos básicos.

Esta decisión histórica se une a las realizadas en Argentina con la sentencia de persona no humana concedida a la chimpancé Cecilia que se encontraba en un zoológico de Mendoza y al oranguntán Sandra en Buenos Aires. Por otro lado en Francia, la actriz Nathalie Baye, la primatóloga Sabrina Krief, la exjefa del MEDEF (Movimiento de Empresas de Francia) Laurence Parisot y el Concejal de París Yann Wehrling, lanzaron un llamamiento para que los grandes simios fueran considerados personas no humanas y se estableciera una legislación exclusiva para ellos.

Estos movimientos europeos y latinos, basados en la filosofía del Proyecto Gran Simio desde su creación hace ya dos décadas, están dando una gran lección de avance filosófico y de respeto a nuestros hermanos evolutivos poniendo en evidencia a los políticos en España y su poco apoyo a los avances de la ciencia y del respeto a la vida de los últimos homínidos vivos. Científicos de la talla de Jose María Bermudez de Castro, Joaquín Araujo y Jorge
Riechmann, junto a numerosos académicos, escritores y científicos de las diferentes ramas de la ciencia y numerosas Organizaciones y Fundaciones, están apoyando desde el nacimiento del Proyecto Gran Simio en España, que los grandes simios sean considerados personas no humanas y que se legisle una Ley exclusiva para ellos y sus derechos básicos.

En España, ya en 2008, hace más de una década, se aprobó por parte de la Comisión de Medio Ambiente del Congreso de los Diputados, legislar una ley que al final al ser una Proposición No de Ley, fue olvidada y arrinconada por el Gobierno de Zapatero. Diez años después, países europeos nos sacan la delantera y sin el miedo a lo ridículo como en España, se emite una sentencia favorable para que los grandes simios puedan ser representados judicialmente y se realice un referéndum para la defensa de sus derechos básicos.

Los políticos, según el proyecto Gran Simio, olvidan que los grandes simios no son simples animales que estén al servicio de los humanos (ninguno lo deben estar), sino homínidos que se encuentran clasificados taxonómicamente dentro de la Familia de los homínidos junto al Homo sapiens. Por lo tanto se encuentran a la misma altura del Homo neanderthalensis y juntos todos ellos tenemos un mismo ancestro común.

 

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