El Tribunal Supremo ha ratificado la pena de siete días de arresto para un sargento de la Guardia Civil que, junto a dos subordinados, los tres con el brazo extendido, pusieron a todo volumen y cantaron el Cara al sol por los altavoces del cuartel de Vilafranca de Bonany, localidad balear de unos 3.000 habitantes.

Cuartel en Vilafranca de Bonany

“Bueno, para que veáis cómo probamos el sonido para el día del Pilar”, se oye decir al sargento y comandante de puesto, uno de los arrestados.  Los dos guardias civiles también sancionados estaban “en actitud jocosa, vestidos de paisano y extendiendo el brazo en el saludo falangista”. Todo quedó grabado en un vídeo con imágenes tomadas desde el exterior del puesto que además circuló durante días por aplicaciones como WhatsApp.

La Justicia militar es contundente a la hora de afirmar que tanto el sargento como los dos agentes incurrieron en una falta grave por cometer “conductas gravemente contrarias a la dignidad de la Guardia Civil”, destacando que el himno falangista sonó “cerca de un minuto, música paramilitar de connotaciones evidentes con el régimen dictatorial anterior, y a un volumen tal que era perfectamente audible desde el exterior del mismo, causando la natural alarma y sorpresa entre la vecindad de la pequeña población” de Vilafranca de Bonany.

En su recurso, el suboficial cuestionaba la prueba principal del caso: la grabaciónhecha desde fuera del cuartel que, varios meses después, llegó a manos de sus superiores. “La sala no alberga dudas sobre la certeza de los hechos imputados”, dice la sentencia, añadiendo que tanto el Jefe de Operaciones de la Comandancia de Illes Balears como un sargento de la Policía Judicial de Manacor reconocieron su voz. Además, añade, los otros dos agentes implicados en el suceso reconocieron los hechos, lo que “revela bien a las claras lo acontecido”.

 

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