“Agua Zarca se compromete a aceptar la decisión de las comunidades, esperando que el diálogo sea voluntario, transparente y libre de influencias externas, así como convocado y guiado por un organismo internacional respetable, con la capacidad, mandato y experiencia necesaria para este trabajo”, indica Agua Zarca en un comunicado. Se trata de la compañía hidroeléctrica hondureña detrás de la construcción de una presa contra la que han luchado numerosos colectivos indígenas y la activista Berta Cáceres, asesinada en marzo del año pasado. Ha anunciado que como “gesto de buena voluntad” ha decidido suspender este proyecto hidroeléctrico.

La compañía explica que jamás impondrá un proyecto ante ninguna comunidad, independientemente de cuál sea el grado de desacuerdo, y que por ello preguntará a las comunidades en las zonas afectadas por sus trabajos acerca de las opciones que tienen para su desarrollo.

La construcción en el río Gualcarque, localizado en Intibucá (al occidente de Honduras), un río sagrado y patrimonio cultural del pueblo indígena Lenca, amenazaba a las comunidades indígenas de la zona. La COPINH y otros colectivos comenzaron las protestas en su contra. Cáceres consiguió también que la institución financiera de inversión privada del Banco Mundial abandonara esta iniciativa.

Cáceres, fundadora del Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) y ex-presa política en los primeros meses de la presidencia de Roberto Micheletti, fue asesinada a tiros por un sicario el 3 de marzo de 2016 cuando se disponía a entrar en su casa. Un semana antes, Berta había ofrecido una rueda de prensa en la que denunciaba que cuatro dirigentes de su comunidad habían sido asesinados y otros tantos habían recibido amenazas.

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