Suspenden una nueva audiencia del proceso contra la secta sexual Nxivm

El juez del caso contra la supuesta secta sexual Nxivm, en la que están implicados entre otros, la heredera del imperio licorero Seagram’s, Clare Bronfman, o la actriz Allison Mack, ha decidido suspender este lunes una audiencia del proceso, cuyo arranque definitivo está previsto para el 7 de mayo.

Los retrasos, como el del comienzo del juicio, que ya ha sido pospuesto en varias ocasiones; las continuas mociones de la defensa, como que los testigos sean identificados con sus nombres; o las confesiones de varios acusados, como los reconocimientos de culpabilidad de Mack y Bronfman, se han convertido en la tónica de este caso.

El gran número de mociones en marcha presentadas por la defensa, como la que se debía discutir en la sesión pospuesta de hoy -sobre los privilegios de los acusados-, fue una de las principales razones que llevó a la Fiscalía a pedir este mes un aplazamiento del comienzo del juicio.

«El Gobierno hace notar que hay un significante número de mociones pendientes, incluido un litigio sobre privilegios, que requieren de un tiempo adicional para ser resueltas y que pueden influir en las evidencias que el Gobierno quiere presentar ante el tribunal», dijo la Fiscalía en su momento para solicitar el cambio de fechas.

La elección del jurado ya está en marcha para decidir si el cofundador de Nxivm, Keith Raniere, de 58 años, se convirtió en el líder de un estrecho círculo de personas de su confianza que no solo le admiraban con exaltación, sino que se dedicaban a «reclutar y preparar parejas sexuales» para él.

Se trataba de la sociedad «DOS», acrónimo en latín para «Amo de las compañeras obedientes», creada en 2015 en el marco de Nxivm, y en la que Raniere era el único hombre, y exigía compromiso absoluto, así como la exaltación de sus enseñanzas y su ideología, sin que se tolerara ningún tipo de disidencia.

En esa estructura, Mack, conocida por su papel de Chloe Sullivan en la serie de Smallville, era una de las mujeres del primer nivel de la pirámide, compuesta por «maestros» y «esclavas».

Estas últimas, se encargaban de reclutar a otras nuevas, que estarían por debajo y de las que los superiores y sobre todo el líder supremo, se podían aprovechar.

El pasado 8 de abril, la actriz, de origen alemán, admitió su culpabilidad en dos cargos de crimen organizado y conspiración para crimen organizado, pero aún tiene pendientes otros relacionados con tráfico sexual, usurpación de identidad o blanqueo de dinero.

La heredera del imperio licorero Seagram’s, Clare Bronfman, considerada la directora de operaciones de la organización, también se declaró culpable de varios cargos el 19 de abril, después de que otras componentes de la cúpula de la pirámide ya lo hicieran, como Nancy Salzman alias la «prefecta» y su hija Lauren, cuyas sentencias se conocerán los próximos 10 de julio y 11 de septiembre respectivamente.

En su acusación, la Fiscalía dibuja el sombrío y reservado «modus operandi» de Nxivm como una gran empresa piramidal ubicada en Nueva York, que albergaba en su seno otras organizaciones, entre ellas DOS.

Las miembros de su estrecho círculo, además de actuar bajo las órdenes directas de Raniere, ocupaban altos cargos en una o varias organizaciones piramidales de Nxivm.

Desde sus puestos, se dedicaban a atraer a personas para alimentar la base de la pirámide bajo la promesa de lograr altos beneficios.

Los nuevos integrantes eran obligados a cursar caras sesiones de formación organizadas por Nxivm que les endeudaba con la compañía, lo que era utilizado por sus dirigentes para ejercer su control sobre ellos.

Pero más allá de esto, el papel de las elegidas era reforzar y defender la empresa y a su líder y para ello no repararon en cometer crímenes, desde el robo de identidad hasta el tráfico de personas con fines sexuales, pasando por el blanqueo de dinero, la extorsión o trabajos forzados.

Además, para lograr su fin, no dudaban en avergonzar y culpar a miembros de la organización o en obtener información sensible sobre ellos, con el objetivo de influir en sus conductas y, en última instancia, controlar su voluntad.

Mientras el proceso avanza a trompicones, también se van conociendo nuevos detalles y van apareciendo nuevas acusaciones. La última, el pasado marzo, cuando la Fiscalía incluyó un nuevo cargo contra Raniere, por tener en su posesión material pornográfico de una menor de 15 años.

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