El sector textil es la primera fuente de empleo de Marruecos, generando más de 190.000 puestos de trabajo. Marruecos en general y Tánger en particular cuentan con dos tipos de talleres textiles: los legales y los clandestinos.

Los primeros suelen ser propiedad de empresarios marroquíes o de multinacionales europeas y los segundos distan mucho de estar de acuerdo con los estándares mínimos establecidos por la Organización Internacional del Trabajo, confeccionan ropa por encargo de otras fábricas y empresas y la mayor parte de sus trabajadores no tienen ni contrato de trabajo.

En uno de estos talleres clandestinos, de unos 150 metros cuadrados y ubicado a tres metros bajo tierra en la ciudad marroquí de Tánger, este lunes han muerto 28 trabajadores electrocutados, de los que 20 eran mujeres, tras la entrada de agua en las instalaciones. Fueron rescatadas con vida 10 personas.

Las fuerzas de seguridad han procedido a la detención del dueño de la fábrica clandestina, cuya identidad no ha trascendido ni tampoco para qué marcas confeccionaban la ropa sus trabajadores, y se ha abierto una investigación sobre las causas del siniestro.

Las intensas lluvias que ha sufrido Tánger con la caída de 50 litros por metro cuadrado anegaron numerosos barrios de la ciudad del Estrecho -Beni Mekada, Boukhalef y ruta de Rabat- así como plazas y avenidas, además de inundar muchas viviendas y locales situados al nivel de la calle, así como el instituto Balafrej en el barrio de Zamouri. También se vio afectado el campus universitario y las cercanías del aeropuerto internacional Ibn Battouta.

En la fábrica textil clandestina el agua penetró y alcanzó la maquinaria eléctrica electrocutando a los trabajadores allí presentes. En la fábrica se calcula que trabajaban en el momento del siniestro unas 42 personas.

El suceso ha llegado al Parlamento de Rabat donde el grupo del Partido Progreso y Socialismo (PPS) pidió una investigación de lo ocurrido y manifestó que hay que respetar los derechos de los trabajadores e hizo responsable al Gobierno de lo ocurrido.

Por su parte, el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) pidió la dimisión del ministro de Trabajo e Inserción Profesional, Mohamed Amekraz, por considerarle el principal responsable de las muertes de jóvenes en esta fábrica.

Los talleres textiles de Tánger: un infierno laboral para que las multinacionales del textil ganen más
Los talleres textiles de Tánger: un infierno laboral para que las multinacionales del textil ganen más

El periodista Youssef M. Ouled ha señalado este martes en las redes sociales que el primo de una amiga suya, de apenas 20 años, es uno de los muertos en el accidente laboral registrado este lunes en Tánger, “donde empresas explotadoras tenían un taller clandestino de costura”.

Ouled se ha referido a los fallecidos como “gente que no tiene nada” y a la que el “sistema corrupto marroquí”, que “entrega a sus gentes a multinacionales extranjeras que los explotan en condiciones infrahumanas”, no ha dado “oportunidades”. “¿Cómo, si no, iban a pagar sus mansiones los de arriba?”, se ha preguntado.

El periodista está convencido de que no habrá justicia para las víctimas del siniestro. Asimismo, se ha preguntado “cuántos talleres clandestinos explotados por multinacionales europeas hay” en Tánger y en otras ciudades marroquíes como Tetuán o Castillejos, donde se están llevando a cabo protestas obreras “desde hace semanas”, y “cuántas personas trabajan en las mismas condiciones que quienes han muerto”.

Ouled ha indicado además que todas las empresas subcontratan lo más barato que pueden, da igual que sea Inditex, H&M o marcas caras. “El sistema capitalista racial no se sostiene sin esta explotación del Sur Global y sin la explotación de unos cuerpos a los que considera desechables”, ha insistido.

Según información de La Última Hora, el informe «La moda española en Tánger: trabajo y supervivencia de las obreras de la confección» ya reflejaba hace una década, que Marruecos es desde finales de los años ochenta “un importante centro de costura y confección de España y de gran parte de Europa” y que en sus zonas industriales “se fabrica ropa para todo tipo de empresas, incluidas las grandes firmas con presencia internacional”.

Según SETEM, Inditex y otras multinacionales textiles europeas “tienen factorías propias o proveedores en Marruecos”, donde operan aprovechando los bajos salarios que pagan a sus trabajadores y la cercanía geográfica.

Ausencia de sindicatos en los talleres textiles

Además, Tánger es una de las ciudades que más han atraído a esas multinacionales, por la “fiscalidad ventajosa” de su Zona Franca y por la “menor presencia sindical” en sus fábricas; tanto, que en los talleres textiles tangerinos puede hablarse de “casi ausencia de sindicatos”.

Mientras los empresarios aumentan sus beneficios, los trabajadores nunca salen de la pobreza porque ganan unos pocos cientos de euros al mes tras largas jornadas de trabajo de seis días a la semana, horas extraordinarias a menudo sin remunerar, arbitrariedad en la contratación y en el despido, obstáculos a la acción sindical, medidas disciplinarias desproporcionadas e incluso abusos verbales y físicos.