Por Javier Cortines

Este poema «taoísta» -que publicamos en tres partes- indaga en El Camino (el sendero que lleva a la auto realización personal) y en conceptos, a veces celestiales, otras «trágicamente humanos», que intentan reflejar lo palpable y lo invisible dejando la puerta abierta a la imaginación, lo que tiene mucho que ver con nuestra reconstrucción

Hay muchos vivos

muertos

muchos muertos

vivos

el puente se rompió

por las disputas

de los cocodrilos

sólo queda ruido

la noche es larga

amarga

el Congreso

una jaula de grillos

ocultos brillan

los cuchillos

Los muertos intentan

pero no pueden

abrir los ojos de los vivos [1]

Las palabras sagradas

las escritas y las habladas

han sido devoradas

por las ratas

que se nutren de olvido

En la sombra avanzan los tiranos

vestidos de coronavirus

Cuando los sabios callan

los necios berrean

Cuando los necios berrean

los sabios callan

En tiempos de pandemia

los hombres retroceden a la cueva

los animales regresan a la vida

y todo se renueva

La Tierra no necesita a los humanos

sin ellos nos muestra su Belleza

mientras se cura las heridas

que infringieron mentes podridas

los ricachones y otros “animales”

que hociquean en paraísos fiscales

Y es tan hermosa la transformación de Gea

que nos avergüenza decir

que tratamos como enemigo

al planeta que amamantó

a los seres que rotamos

en el universo que creó vida

con el óvulo oceánico

Llegará el día de los siete soles

y no quedará ni una gota de agua

para poner en los labios de la amada (o del amado)

Cuando las corrientes de plástico y petróleo (oro negro)

alquitranan los vientres de las ballenas

la muerte se lleva caballitos, sirenas y elefantes

que se derrumban como dioses prehistóricos

poniendo fin a su paso por la Tierra

En tiempos de pandemia las estrellas son murciélagos

que se alimentan con los ojos de los ciegos

que se niegan a soltar

su arca de dinero

¿Acaso la máscara es algo nuevo?

¿No ha sido siempre la costrosa piel del rostro de los vencidos, esclavos, inmigrantes y temporeras?

Ir desnudo y desnuda

con la cara perfumada

y sin bragas

es un lujo del primer mundo

pero un pecado mortal

para los que nacieron en el Infierno

para los que caminan bajo la sombra

del hombre de la rodilla

En épocas oscuras los necios gobiernan el mundo

en épocas luminosas brilla la verdad

o una parte importante de ella

que palpita en cada estrella

En la oscuridad

proliferan tiranos, déspotas y villanos

Bajo la luz

brota

infinita

La Virtud


[1] Esa expresión está sacada de un artículo del científico José Carrión, catedrático de biología evolutiva, que trata de la nefasta “gestión del Covid 19” en el Estado español y que se puede leer pinchando en este enlace: el árbol sufí

Nota: La ilustración de este poema es obra del pintor cántabro afincado en Nueva York Eduardo Anievas. Para ver su trabajo cliquear en este enlace Estudio N.Y.