La «Revuelta de la España Vaciada» unirá por primera vez este domingo en Madrid a los territorios afectados por la despoblación, pero si hay una voz con la que empezó todo es la de «Teruel Existe», que marcó la senda hace 20 años para denunciar el abandono histórico que sufre una provincia que no se resigna a morir.

El año 1999 marcó un antes y un después en la provincia de Teruel, una de las dos más despobladas de España junto a Soria, con menos de diez habitantes por kilómetro cuadrado. Aquel mes de diciembre de hace casi 20 años los turolenses mostraron su hartazgo con un paro silencioso y en febrero del 2000, hasta 30.000 personas se manifestaron en Teruel, que cuenta con una población similar, para reclamar inversiones.

Sería el inicio de una larga trayectoria de acciones, imaginativas muchas de ellas, con las que han llevado sus reivindicaciones a Zaragoza, Madrid o Bruselas.

En el año 2000 consiguieron que los partidos políticos firmaran un «Pacto por Teruel» en el que se comprometían a atender las reivindicaciones de mejora de infraestructuras, y entregaron sus peticiones al entonces príncipe de Asturias, Felipe de Borbón.

Comenzaron la campaña divulgativa que pedía el AVE por Teruel y acabaron el año con una gran demostración de fuerza: un paro general de 24 horas y una manifestación, según sus datos, de más de 40.000 personas.

El 2001 sería el año de la pancarta de Teruel Existe en el Congreso y llamativas acciones como la construcción del primer tramo de autovía de la provincia, ante los retrasos en la A-23, o la representación medieval en Bruselas de la muerte de la provincia.

Entre las reivindicaciones de entonces, el AVE que olvidaba a Teruel, nuevas titulaciones universitarias, mejoras en el transporte sanitario y que se tuviera en cuenta a la provincia en el reparto de los Fondos Estructurales Europeos y en el Fondo de Compensación Interterritorial.

Con Francisco Álvarez Cascos como ministro de Fomento, el movimiento ciudadano trabajó intensamente para no perder el tren del AVE, pero sin éxito, mientras comenzaban los contactos con «Soria ¡Ya!» que fructificarían en la primera manifestación en Madrid convocada por ambas organizaciones en septiembre de 2003.

Aquel año, un informe del Tribunal de Cuentas Europeo confirmaba, como denunciaba la coordinadora, que los Fondos Estructurales del periodo 2000-2006 se habían repartido en función de datos estadísticos desfasados, lo que impidió incluir a provincias como Teruel en el Objetivo 1 y ser, por tanto, prioritaria para la inversión.

Las protestas en la calle se retomaron en 2004, en Teruel y en Zaragoza, contra las «falsas promesas» de los gobernantes, y en 2005 se centraron en las demandas de futuro para el campus universitario de Teruel. Aquel año los recibió en la Moncloa José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno, aunque sus expectativas se vieron defraudadas con el «Plan Específico para Teruel» presentado por el Ejecutivo.

En 2006 dejaron otra imagen icónica, la de los ciudadanos cortándose el pelo para denunciar la «tomadura de pelo» del Gobierno ante las promesas incumplidas, pelo con el que rellenaron cojines que entregaron a representantes de las instituciones.

El ferrocarril y la defensa de los estudios universitarios protagonizarían las propuestas en 2007 y en 2008, protestaron por las promesas incumplidas en la visita del presidente Zapatero y también trasladaron sus reivindicaciones al candidato del PP Mariano Rajoy.

Entonces centraron sus esfuerzos en su propuesta de modificación de la Red Transeuropea de Transportes en sus tramos Algeciras-Madrid por el Pirineo Central, mientras que en 2009 sumaron la reivindicación de la A-40 para conectar el Levante con Madrid por Teruel y Cuenca.

Con la crisis económica la movilización bajó de intensidad, aunque hubo acciones vistosas como una carrera de relevos y el trabajo conjunto con otras plataformas y con el proyecto Serranía Celtibérica, y en 2015 regresaron a la calle con una manifestación en la estación de tren de Teruel para pedir mejoras en la conexión ferroviaria con Valencia y Zaragoza y que se cumpla la promesa de que el eje Mediterráneo-Cantábrico pase por Teruel.

Tras la visita el año pasado de Rajoy a Teruel, la plataforma, que recuerda que en ocho años de gobierno tan solo se inauguraron 22,1 kilómetros de carretera nacional, comenzó a fraguar otra gran movilización, esta vez recuperando el lema «Salvemos Teruel» de las primeras protestas de la provincia a finales de los setenta.

Así, el 6 de mayo Teruel llevó esa manifestación a Zaragoza en lo que supuso reavivar la llama de las movilizaciones, y el 7 de octubre convocaron otra marcha en Valencia, conjunta con esta Comunidad, para reivindicar «no perder el tren» del Corredor Cantábrico-Mediterráneo.

En la manifestación de mañana reclamarán las infraestructuras prometidas, a veces hasta publicadas en el BOE, e incumplidas, un agravio que comparten con otras regiones de España, que levantan la voz juntas para dejar de ser la España olvidada.