El pasado sábado 7 de noviembre, el semanario británico The Economist ha publicado un artículo sobre Galicia bajo el título: «Galicia muestra cómo puede funcionar la descentralización».

El artículo comienza señalando que hoy Galicia destaca por dos razones. La primera es que ha pasado de ser una de las regiones más pobres de España a estar en la media nacional y la segunda es que aunque es una nación cultural, al igual que Cataluña o el País Vasco, se siente cómoda dentro de España y sólo persigue el independentismo una pequeña minoría.

The Economist describe Galicia como una «tierra de nieblas, bosques y rías, de rutas de peregrinajes a vastas catedrales medievales como la de Santiago, alejada de casi todas partes.»

Según el artículo, su éxito económico radica, aparte de la industria pesquera más grande de Europa, la construcción naval, ganadería y madereras, en dos pilares industriales como Inditex y Citroën, con sede en A Coruña y Vigo respectivamente y que generan gran número de puestos de trabajo en la Comunidad.

Tampoco ha querido dejar pasar desapercibida la inversión de fondos en la mejora de autopistas. «Aún les separan seis horas de Madrid, pero antes eran el doble». «El enlace ferroviario de alta velocidad debería estar terminado para 2022″, señala.

El artículo también pone el foco en el presidente autonómico Alberto Núñez Feijoo y en la estabilidad política de la región y le atribuye la estabilidad política que ha proporcionado a Galicia y «su galleguismo».

Y menciona una declaración del presidente gallego: «Hemos defendido Galicia como un lugar que tiene su propia lengua, cultura, patrimonio y características especiales. Esto ha detenido el nacionalismo».

The Economist señala a Ana Pontón como líder de la oposición e indica que su formación, el BNG, puede decidir sobre energía, infraestructura e impuestos, sobre la independencia y pide una mayor enseñanza en gallego y le concede un techo electoral del 25 %.

El semanario británico finaliza con que «Galicia sufre tanto los vicios como las virtudes de la descentralización española», que «la mayoría de los gallegos parecen bastante felices con Feijoo» y rescata una opinión de que «el gallego tiene la ambición de liderar España».

Además califica de «rareza» en España que el presidente gallego haya revalidado por mayoría absoluta su cuarto mandato en la Xunta.

En la otra cara de la moneda The Economist expone el envejecimiento de la población, la huida del talento, o la anomalía que supone contar con tres aeropuertos en el mismo territorio.