Durante este fin de semana han tenido lugar numerosas manifestaciones para reclamar el fin de las restricciones impuestas para evitar la propagación del coronavirus.

En Madrid, decenas de radicales presuntamente vinculados a grupos de corte neonazi lanzaron piedras a la policía, quemaron contenedores y destrozaron mobiliario urbano. Treinta y tres personas fueron arrestadas, dos de ellos menores de edad, y 12 personas resultaron heridas, 3 de ellas policías, aunque ninguna de gravedad.

En Logroño, lo que comenzó como una supuesta manifestación para apoyar a la hostelería y a los autónomos acabó con siete policías heridos, seis personas detenidas y numerosas identificaciones e importantes daños en mobiliario público y privado.

En las imágenes difundidas se puede ver a centenares de jóvenes destrozando mobiliario urbano, quemando papeleras, arrancando árboles y robando en el interior de algún comercio tras haber roto el escaparate.

Sin embargo, la otra cara de la moneda mostraba como al día siguiente un grupo de jóvenes, por iniciativa propia, decidía limpiar los destrozos ocasionados el día anterior y recolocar el mobiliario urbano.

En Barcelona se produjeron graves altercados tras una protesta contra los confinamientos. Una concentración negacionista, que reunió al menos a 1.500 personas, acabó con cargas policiales, contenedores ardiendo y saqueos.

Treinta personas resultaron heridas, entre ellas 20 agentes de los Mossos d´Esquadra y 3 guardias urbanos, y catorce personas fueron detenidas.

Mientras tanto, en Burgos, más de un centenar de personas protagonizaron violentos enfrentamientos con la policía, lanzamientos de piedras y quema de contenedores. También hubo protestas en Málaga, Vitoria, Valencia y Santander.

The Guardian se ha hecho eco de estas violentas protestas en España con la involucración de «elementos de extrema derecha» y señala que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha hecho un llamamiento a la calma y que se ponga fin a este «comportamiento violento e irracional».

«Solo desde la responsabilidad, la unidad y el sacrificio lograremos vencer a la pandemia que asola a todos los países. La conducta violenta e irracional de grupos minoritarios es intolerable. No es el camino. Gracias, una vez más, a las FCS por garantizar la seguridad», tuiteaba Sánchez el sábado por la noche.

También la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, rechazaba ese comportamiento a través de su cuenta de Twitter y escribía este domingo por la mañana: «Los que siembran el caos en las calles no son los más vulnerables al virus, ni los que luchan por ganarse la vida. Son grupos organizados que buscan sacar tajada del miedo y de la situación. La vida y la libertad se defienden cumpliendo las leyes».

The Guardian señala que aunque algunas de las protestas han sido lideradas por grupos de extrema izquierda, la policía cree que algunas de las manifestaciones han involucrado a «elementos de extrema derecha».

El diario británico recoge también las palabras del líder del partido de extrema derecha Vox, Santiago Abascal, que ha criticado la gestión de la pandemia por parte del Gobierno y ha señalado que: «Hay más motivos que nunca para protestar contra este gobierno que nos arruina. Pido a la policía que proteja el derecho de manifestación. Y que identifique y detenga a la extrema izquierda, los menas e infiltrados que están provocando disturbios y saqueos».

El pasado 25 de octubre en un Consejo de Ministros extraordinario se aprobaba la declaración de un nuevo estado de alarma que incluía el confinamiento nocturno de la población en todo el país, salvo en las islas Canarias, y la limitación de las reuniones públicas y privadas a seis personas.

El Gobierno ha establecido un toque de queda desde las 23:00 hasta las 6:00 a.m., pero cada comunidad autónoma puede ampliar o reducir ese margen en una hora tanto en el inicio como en el fin en función de sus propios criterios. Además este nuevo estado de alarma permite a los distintos ejecutivos regionales establecer cierres totales o parciales.

España sigue siendo uno de los países de Europa occidental más afectados por el virus. Según los datos de este viernes, la cifra de contagios ascienden a 1.185.678 casos y la de fallecidos a 35.878.