La ciudad de Palencia ha pasado a ser una de las ciudades que tienen su propio Ecce Homo después de una grotesca restauración de la fachada del edificio que alberga la sede de Unicaja, en el número 9 de la calle Mayor.

Desde que en 2012 Cecilia Giménez ‘restaurara’ el Ecce Homo de Borja, muchos son los que conocen esta obra y este término, ahora relacionado con restauraciones de obras fallidas y Palencia ha sido la última en unirse a la lista.

Ha sido el pintor local Antonio Guzmán Capel quien ha denunciado a través de Facebook la «pifia» en la reforma de una de las cabezas que conforma el relieve de la fachada del edificio, que tiene diferentes relieves religiosos.

«Las fotos están un poco borrosas, de todas maneras se aprecia la pícia perfectamente. Esta cabeza se cayó de uno de los edificios emblemáticos de Palencia. Palencia cuna de artistas. Pues alguien ha hecho esta obra maestra, el nuevo “Cristo” de Borja, esto es por estar hecho un Cristo, y seguro que ha cobrado por ello. Pero más delito tiene la persona que lo ha encargado y se ha quedado tan ancha. Parece un personaje de dibujos animados», ha escrito el pintor.

Guzmán afirma que la cabeza original se debió de caer en una reforma, por lo que fue sustituida por el actual ‘Ecce Homo’.

The statue in Palencia, Spain is on an ornate, early 20th-century building.

The Guardian y el nuevo Ecce Homo

Quien no ha pasado por alto la polémica reforma han sido los tuiteros e incluso el diario británico The Guardian que señala que «lo que alguna vez fue el rostro sonriente de una mujer junto a un ganado ha sido reemplazado por un semblante tosco que tiene un parecido con el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump».

El nuevo Ecce Homo
El nuevo Ecce Homo

«O uno de los Sand People de Star Wars. O algo de una pesadilla inducida por el queso. O, para ser honesto, prácticamente cualquier cosa que desee proyectar en él», añade.

Palencia tiene ahora la opción de rivalizar con el Ecce Homo de Borja que llevó al municipio de Zaragoza a la fama mundial hace ocho años después del intento fallido de una devota feligresa de restaurar el Ecce Homo de Elías García Martínez.

The Guardian recuerda como en 2012 Borja encontró la manera de sacar beneficio del gran fiasco del Ecce Homo que cada año visitan miles de personas. La fallida restauración dio lugar a un documental, canciones, un pequeño museo donde la gente puede comprar un sinfín de objetos de «merchandising» y hasta ha inspirado una ópera.

Además se han creado dos puestos de conserje y la recaudación sirve para financiar plazas en la residencia de la tercera edad Hospital Sancti Spiritus de Borja, según ha explicado su alcalde.

Pero para los expertos en restauración en España, el último trabajo realizado es otro ejemplo de la necesidad de una formación, protección e inversión adecuadas, zanja The Guardian.

Ecce Homo de Borja

La obra original consistía en una pintura en un muro interno del Santuario, de unos 50 centímetros de alto por 40 de ancho. Fue ejecutada por Elías García Martínez en la localidad donde solía pasar sus vacaciones, con la mención: «este es el resultado de dos horas de devoción a la Virgen de la Misericordia». La pintura, realizada al óleo sobre el muro seco y sin imprimante previo, data de 1930 en los últimos años de vida del autor.

En agosto de 2012 cobró celebridad cuando se reveló la reinterpretación defectuosa de Cecilia Giménez, una aficionada a la pintura que antes había realizado algunos pequeños trabajos en otros centros religiosos. Debido al mal estado de conservación que presentaba el mural, Cecilia Giménez, quien para entonces contaba con 81 años, decidió repintar la obra encima sin contar con los conocimientos técnicos necesarios para una auténtica restauración. Un corresponsal de la BBC en Europa dijo que la obra se transformó en un «esbozo de un mono muy peludo vestido con una túnica de una talla inadecuada».

El resto, es historia.