Este viernes 23 de octubre, el prestigioso diario The New York Times ha publicado un artículo de opinión firmado por titulado «El Papa y la homofobia de la Iglesia» en el que analiza sus recientes comentarios integrados en el documental Francesco, de Evgeny Afineevsky.

El Papa Francisco señaló que las personas gays tienen derecho a una familia, y añadió: “Lo que tenemos que hacer es crear una ley de uniones civiles. Así están cubiertos legalmente. Yo apoyé eso”.

Bruno Bimbi, uno de los responsables de las campañas por el matrimonio igualitario en Argentina y Brasil, indica que lo que en principio parece un progreso para la iglesia católica, tras siglos predicando odio y prejuicios contra la población LGBT, no es tal.

Cuando el Papa dice: “Yo apoyé eso”, falta el contexto. Es cierto que él apoyó (no públicamente, sino en negociaciones reservadas) un proyecto de unión civil que un grupo de congresistas contrarios a los derechos de la población LGBT propuso en Argentina en 2010. Según quienes encabezaron el movimiento a favor de la igualdad de derechos para la comunidad LGBT en el país, sabían que se trataba de una estrategia para evitar la legalización del matrimonio igualitario. Los términos unión civil y matrimonio se refieren a instituciones diferentes, y lo que se proponía era establecer una distinción inconstitucional entre dos categorías de ciudadanos, señala el autor.

Según Bimbi, cuando el matrimonio igualitario conquistó apoyo político y social en varios países, los conservadores y la Iglesia ofrecieron la unión civil para impedirlo. El Papa Francisco, arzobispo Jorge Mario Bergoglio en Buenos Aires antes de llegar al Vaticano, advirtió que la alternativa de la unión civil perdería en Argentina ante la opción del matrimonio igualitario y temió que esa victoria de la comunidad LGBT le arruinara el sueño de ser Papa, pero aún así el Senado aprobó el matrimonio igualitario.

El autor critica que insistir con la unión civil cuando decenas de países reconocen el derecho a casarse «es disfrazar de avance lo que hoy sería un retroceso».
En su libro El fin del armario, Bimbi analiza episodios de Bergoglio contra la población LGTB en donde habría llegado a proponer en privado a activistas que, si en vez de “matrimonio” decían “unión civil” y no lo criticaban a él, su oposición sería tibia, cumpliendo “a reglamento” las órdenes de Roma.
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